Stefy Baquero, es una psicóloga de 34 años que, luego de varios años de ejercer su profesión, se encontró con el arte. A pesar de no haberlo descubierto a temprana edad, supo que a través de él podría transformar la vida de sus pacientes, quienes disfrutan de sus talleres de pintura con la emoción de conectar con sus emociones a través de las pinceladas con las que llenan de color sus lienzos.
Pero la historia de Stefy comenzó en el año 2020, cuando al llegar la pandemia del COVID-19 se vio desempleada a causa de un despido en el hospital en el que trabajaba haciendo rehabilitación. A partir de allí comenzó a pintar diariamente, convirtiéndolo en un ritual que le permitía hacer catarsis y descubrir nuevas formas de conectar con los conocimientos adquiridos durante su carrera. Lea aquí: Artista cartagenera lidera transformación creativa en Bogotá
Sin embargo, a veces experimentaba frustración “porque yo decía Dios mío, yo estudié una carrera tantos años para quedarme pintando cuadros”, pero no sucumbió ante la idea de abandonar el arte por el que ya empezaba a ser reconocida en la ciudad.
Al contrario, agarró fuerzas y bautizó el proyecto ‘Pincelhadas’, con el que rápidamente encontró un equilibrio entre la psicología y la pintura al convertir sus talleres para niños en un espacio de intervención socio emocional. “Entonces en vez de ir a un consultorio, ellos van a mi taller, creen que están pintando, pero yo ahí estoy trabajando permanencia en silla y seguimiento de instrucciones, por ejemplo”, mencionó.
“Tengo niños actualmente que tienen diagnósticos de autismo, Trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), síndrome de Down a los cuales les hago rehabilitación”, contó. Además, trabaja de la mano de comunidades a través de la realización de murales en los que “ellos son los artistas”, permitiendo espacios de intercambio cultural y trabajo en equipo. Lea aquí: Rosario Heins, la pintora del “rebusque”, expone mañana en Cartagena
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El arte como sanación
En el 2022 Stefy recibió un diagnóstico de neuropatía, una afección que regularmente causa debilidad, entumecimiento y dolor en las articulaciones, por lo que perdió la movilidad en sus extremidades: “Quedé en cama, sin poder mover ni las manos ni las piernas”, dijo. Luego de pasar varios meses hospitalizada, inició un proceso terapéutico; al comienzo se desplazaba en una silla de ruedas, luego con la ayuda de un caminador y finalmente apoyada en dos muletas.
Lo que más temía Stefy era perder la capacidad de pintar, así que tuvo que retomar con suaves pinceladas hasta acostumbrarse, lo que además de ayudarle a retomar el hábito le permitió ejercitar la motricidad fina.
Cuando la psicóloga y artista supo de la Convocatoria de Estímulos de Icultur, supo que era la oportunidad ideal para darle a su proyecto el empujón que necesitaba. Por eso se inscribió y resultó ganadora de un estímulo de 20 millones que usó para hacer intervención social en cinco comunidades de barrios como Palestina, Santa María, 20 de julio sector Villa Ortega, Flor del Campo y en Pontezuela. Lea aquí: “La Principita y el Aviador de la Fantasía”: la obra teatral llega a Barranquilla
Luego de haberse enfrentado a un diagnóstico que la hizo permanecer en cama sin poder pintar con la libertad con la que suele hacerlo, Stefy se volvió a convencer de que el arte, en todas sus formas, no solo rehabilita sino que también sana. Por eso, quiere seguir llevando la pintura a distintos espacios en los que sirva como método de expresión.