Cultural


Evaristo Márquez: Nada fue igual después de Quemada

GUSTAVO TATIS GUERRA

17 de junio de 2013 09:52 AM

Evaristo Márquez, el sembrador de maíz en Palenque que se convirtió en estrella de cine al protagonizar junto a Marlon Branco, el filme Quemada, murió a sus 73 años de edad.
Había estado hospitalizado en la clínica Sol del las Américas de Cartagena, en las últimas dos semanas, con dolencias cardíacas. Había retornado a Palenque, y a la 1 de la tarde del sábado, falleció.
Desde hacía siete años sufría de dolores en una de sus piernas y parte del cuerpo, luego de caerse de un caballo. “Han empezado a aparecer los dolores, pero mi salud ha sido siempre de hierro”, nos confesó en octubre de 2012, poco antes del Festival de Tambores de Palenque. En esa oportunidad, contó que esperaba desde hacía tiempo una pensión del Gobierno. Y estaba dedicado a sembrar su tierra.
En febrero de este año, el actor Salvo Basile volvió a recordar aquel instante en que junto al director de cine italiano Gillo Pontecorvo fueron a Palenque a buscar un personaje para la película Quemada.
Evaristo Márquez jineteaba un caballo blanco entre los maizales de Palenque.
Gillo Pontecorvo miró a Salvo Basile y señaló a Evaristo Márquez diciendo: “Este es”. Pontecorvo miró a  Basile y le reafirmó el hallazgo. “Ese el negro que necesitamos para la película”. Evaristo oyó a los forasteros y salió espantado en su caballo. Quien sabe qué estaría pensando. Entonces los dos se fueron a la plaza de Palenque y preguntaron si habían visto pasar a un negro en un caballo blanco y alguien dijo: “Debe ser Evaristo Márquez que acaba de pasar como  huyendo de un fantasma”.
“Para qué quieren a Evaristo”, preguntaron los vecinos. Fue difícil explicarles que trabajaría como actor junto a Marlon Brando. “¿Evaristo?-preguntó una señora deslenguada: El siembra maíz. No sabe leer ni escribir. Es mujeriego y borrachín”.
Pese a las malas referencias de los suyos, se convirtió en una estrella de cine. Y la crítica de cine americana dijo que el papel de José Dolores estaba  a la altura de Marlon Brando en su personaje de Sir William Walker.
“El casting mío fue muy extraño. Me hicieron andar en mi bestia de un lado para otro mientras me sacaban fotos y me grababan. Después me hicieron caminar, como si estuviera modelando. Cuando terminaron de hacer eso se fueron, no sin antes decirme que en un par de días volvían”,  le contó Evaristo al periodista Jhon Jairo Jácome.
Al regresar, le explicaron a Evaristo lo que tenía que hacer y le entregaron un guión para que lo leyera. Pero Evaristo no sabía leer. Así que un policía de seguridad de la producción del filme, le leía cada día lo que le tocaba hacer. Pero Evaristo no solo se aprendía de memoria lo que le tocaba, sino que muchas veces le agregaba frases que salían espontáneamente ante la sorpresa de Pontecorvo.
Evaristo decía todo en su español cadenciado con el ritmo de su lengua palenquera. Y Marlon Brando le respondía en inglés. Pero él no sabía qué le estaba respondiendo Brando. Y tal vez él tampoco sabía qué le estaba diciendo, creía Evaristo. Sin embargo, se entendieron a las mil maravillas. Uno de los conflictos que surgió en el rodaje fue cuando Marlon Brando descubrió que la comida que le daban a Evaristo era distinta a la suya, y protestó ante Pontecorvo porque le pareció una paradoja que una película sobre la esclavitud en Cartagena, permitiera la discriminación de uno de los protagonistas. Pero Pontecorvo le explicó que era un asunto cultural. Y la comida elegida correspondía a la tradición cultural de Evaristo. Sin embargo, Brando y Evaristo terminaron comiendo del mismo plato.
“Nunca me sentí discriminado por Marlon Brando”, confesó Evaristo. “Se hizo bastante amigo mío, pero nunca supe de él después de haber compartido diez meses con él”.
Evaristo en una de sus entrevistas en El Universal, se preguntaba poco antes de morir Marlon Brando: ¿Será que se acuerda de este amigo palenquero?”.
Una de las leyendas que circularon con la filmación de la película, era que Evaristo pegaba los dólares en los bahareques de su casa. Como recuerdos de su paso por el cine. Pero Evaristo lo desmintió en 2012:
“Mire, esos son puros inventos de periodista”.
Los dos millones de pesos que recibió por sus honorarios de Quemada, se los gastó todo en ron y en mujeres.
En el rostro pícaro y sonreído de Evaristo Márquez había una sombra de orfandad. La luz apagada de la estrella que conoció la gloria efímera y regresó a la película verdadera del pastoreo y la siembra.
Su última actuación fue en el cortometraje “El tambor mágico” (2010) realizado por niños de Palenque.
Nada volvió a ser igual después de Quemada.
Señales
Evaristo Márquez nació el 23 de agosto de 1939 en Palenque. Hijo de padres campesinos. Era arriador de ganado y sembrador de maíz, en el momento en que llegó el director italiano Gillo Pontecorvo con Salvo Basile a Palenque.
Luego de su papel como José Dolores en Quemada, filmó otras películas como “II dio serpente” (1970), “Arde” (1971), “Cumbia” (1973), “Mulato” (1974), “Chimbumbe” (2008) y “El tambor mágico” (2010).
El 23 de agosto cumpliría 74 años.
(Lea aquí: Fallece el actor palenquero Evaristo Márquez)