Cultural


Freddie Mercury, infinito e irrepetible tras 30 años de su muerte

A 30 años de su partida, la voz de Freddie Mercury suena mejor, se habla en presente del artista y completa tres generaciones de seguidores.

HEIDI LLANES

24 de noviembre de 2021 09:21 AM

Ríos de tinta han corrido desde antes de la partida definitiva de Freddie Mercury. Su físico, vida personal, familia, aficiones, toda suerte de temas en torno a esa estrella que cada día brilla más y que no pasa a la historia, porque sencillamente él es la historia.

Se cumplen 30 años de su muerte física, dejando sin voz a una banda de genios que sigue inspirándose en su recuerdo para no desaparecer, pese a tener los pergaminos suficientes en los dos integrantes que continúan dándole fortaleza a Queen, el baterista Roger Taylor y el guitarrista Brian May, porque el bajo de John Deacon se apagó con la vida de su amigo.

En el rock, Mercury ha sido un rey, aun cuando es el género con mayor resistencia en cuanto a la vigencia de sus agrupaciones, pero si se le compara que la competencia de las existentes no está en el plano terrenal, los méritos son para Queen, donde su vocalista sigue tan vivo que puede acaparar la atención de nuevas generaciones. Lea también: Freddie Mercury, la estrella que no tendrá ocaso

Fue tal la calidad interpretativa de Freddie, que cuando algún artista decide entonar una de sus piezas, la renuencia es generalizada y siempre se expone al escrutinio y la comparación no puede faltar, por lo que son muy escasos los covers de la banda. Queen sigue sonando de forma original.

23
de noviembre del 1991 llegó de forma estoica a una rueda de prensa convocada para anunciar su padecimiento, lo hizo, se marchó y al día siguiente lo hizo de forma definitiva.

Celebrando su gloria

Inmortal, así se puede ver a la luz de la actualidad a un artista de su especie. Para la fecha tendría 75 años, sin embargo, contrariando las leyes del tiempo y siendo obstinado hasta su final, decidió quedarse en los mozos 45, con una imagen vital y deseable de imitar.

Murió por complicaciones del Sida, hasta ese momento una enfermedad desesperanzadora, atribuida por desconocimiento a ciertos grupos, y aunque se le “condenó” por parte de la prensa sensacionalista, su talento fue el salvavidas que evitó su hundimiento en el mar del olvido.

El 23 de noviembre de 1991 llegó de forma estoica a una rueda de prensa convocada para anunciar su padecimiento, lo hizo, se marchó y al día siguiente lo hizo de forma definitiva, no dio espacio a más preguntas, simplemente así de impredecible fue y se conservó.

Adelantado a su tiempo, las composiciones de Mercury y su banda se esforzaban por encontrar la diferencia, el piano era su aliado en las mismas y al unirse con los otros tres talentos, el resultado fue insuperable.

Se trataba de un genio de grandes proporciones, un dios del Olimpo de la música, histriónico, con atributos en la composición y el escenario, su voz respaldaba todo lo anterior, pues su registro podía alcanzar lo que ningún otro y prueba de ello se refleja en su obra maestra “Bohemian Rhapsody”, donde la balada, la opera y el rock entran en comunión, esto no se ha logrado desde su lanzamiento en 1975.

Precisamente, hace tres años se estrenó un film homónimo a esta pieza que marca identidad para la banda, allí y desde la ficción, se presentó de manera oficial a Freddie Mercury para las generaciones nacientes, ávidas de buen sonido, y consigo trajo la remasterización de todos los temas, la reedición de los vinilos y la necesidad de conocer un poco más del astro que sigue generando éxitos.

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Con la película interpretada magistralmente por Rami Malek ocurrió lo que se esperaba, ver a Freddie, porque si bien el actor no registra parecido físico con la estrella, logró caracterizar sus gestos, defectos y virtudes, resaltando el mítico concierto “Live Aid 1985”, realizado el 13 de julio de ese año en el Estadio de Wembley en Londres, un tren al pasado de la música, donde la banda se lució y su vocalista, sencillamente brilló en el firmamento de los grandes.

El puño en alto, el torso desnudo, son los sellos de identidad de Mercury, el frenético cantante de rock, el excelso interprete de ópera, una combinación de matices que dieron para estudios científicos de su voz, resultados que más tarde indicaron que su registro vocal era incomparable, su superioridad estuvo ahí, aunado a su talento para la composición.

Y hablando de su voz, desde el año 2016, cuando el vocalista hubiese cumplido 70 años, existe el asteroide “Freddiemercury 17473”, descubierto por la Unión Astronómica Internacional justamente en 1991, año de su partida. Qué mejor homenaje.

Farrokh Bulsara, el chico de Zanzibar se inmortalizó a través de Freddie Mercury, un artista que ha conquistado tres generaciones y va por más, eso queda demostrado en la permanencia de sus canciones, elevadas a la categoría de clásicos y que siempre serán el marco perfecto para lograr un éxtasis musical. Lea además: Karol G vs Freddie Mercury: la polémica que encendió las redes

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