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Pablo Muñoz, el español que habla de racismo en el baloncesto

El escritor asegura que jamás vivirá el racismo, por lo que no escribe desde la experiencia, sino desde el análisis, la historia y la empatía.

Pablo Muñoz, el español que habla de racismo en el baloncesto

Pablo Muñoz Rojo autor de ‘Baloncesto y racismo’. // Foto: Cortesía - Pablo Muñoz Rojo.

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De Pablo no conocía más que el nombre que reposa en un libro. Pensé que era cartagenero porque tenemos la necesidad de definir a las personas por un lugar de origen como establece el maestro Leonardo Padura en su libro ‘Agua por todas partes’. Para él, sí necesitamos de un lugar para ser, hablar y escribir.

“Para un escritor que, como yo, que vive y escribe en Cuba, la proximidad a la realidad del país y los pálpitos de la sociedad constituyen elementos cercanos, pues la vida cotidiana de mis compatriotas es, en muchos sentidos, también la mía”. (Leonardo Padura, Agua por todas partes). Lea aquí: El mejor baloncesto se verá en la Copa Corsarios de La Amistad 2024

¿Escribe Pablo desde la realidad y la cotidianidad de la sociedad negra que también es la suya? Me pregunté. Pablo Muñoz Rojo es un sociólogo español que trabaja con la población afrodescendiente en Cartagena de Indias. Es un amante del baloncesto, aunque le cuesta poner sus pasiones en un solo equipo porque tiene claro que el deporte es mayor a un nombre, aunque si toca escoger podría ser de los Lakers de LeBron James o del Club Estudiantes de Madrid, donde jugó por un tiempo.

Ha trabajado en la defensa de los derechos de los migrantes y ha vivido en Colombia por siete años en dos periodos de su vida. Las labores que ha desarrollado le han permitido conocer realidades que lo involucraron de lleno en el antirracismo, siempre de la mano de la academia y la investigación. Un tema tan amplio que ha tratado de exponer en artículos publicados y en sus libros ‘Sí es un problema de racismo’, ‘Baloncesto y Racismo’ - su más reciente trabajo - y es coautor junto a Laura Romero López y Alberto Moya Fernández de ‘¿Te puedo tocar el pelo?’

De primera mano, asegura que es imposible que él viva el racismo como lo conocemos hoy en día, porque ser blanco en este mundo es una relación de poder que construye históricamente la sociedad. Lea aquí: Lula da Silva estará en la apertura de la Feria del Libro de Bogotá

‘Baloncesto y racismo’ nació un 25 de mayo de 2020, cuando el covid-19 reinaba en cada esquina del planeta tierra y George Floyd dejó de respirar en manos de la policía. El video, grabado por Darnella Frazier, se viralizó y aquel acto desató en Estados Unidos una ola de indignación y dolor, multitudinarias manifestaciones, calles inundadas de personas que clamaban por justicia, ciudades en llamas lloraban un mal de nunca acabar. “El racismo no está empeorando, solo es que ahora se está grabando”, explicó el actor afroestadounidense Will Smith.

De las manifestaciones que más conmovieron al mundo fueron la de los ídolos del norte de América y aunque entre el fútbol americano y béisbol, está para muchos el deporte número 1 del país, es el baloncesto el que reina en las comunidades negras. Aquellos héroes hincaron una rodilla en la superficie rectangular donde su magia se resume en canastas. Vulnerables bajo un ensordecedor minuto de silencio que era el reflejo de la angustia que por años han vivido, el miedo de ser el siguiente. Lea aquí: Un dominicano fue el máximo anotador del Juego de Estrellas de la NBA

Muñoz, en su libro, habla de la industria del baloncesto en EE. UU., que es pensada desde afuera como el ‘deporte de los negros’, pero dirigida por blancos y “en donde los trabajadores siguen siendo comunidades afrodescendientes que enriquecen a los propietarios”, manejadas bajo el imaginario de que los deportistas negros son superdotados por su fisonomía.

Es común escuchar que la NBA es una “liga de negros”. Se entiende entonces que no es debido a que tengan poder sobre ella, sino que es su rostro el que se vende”.

Pablo Muñoz en ‘Baloncesto y Racismo’.

¿Quién no ha soñado con ser Magic Johnson, Michael Jordan, Shaquille O’Neal, Kareem Abdul-Jabbar, Bill Russell, Kobe Bryant, LeBron James, Stephen Curry? Todos negros, incluso las grandes figuras de este deporte que han nacido en Latinoamérica son afrodescendientes: Carl Herrera, Chris Duarte, Al Horford. Aunque muchos extraordinarios jugadores blancos han pisado el terreno de juego, no son tan mediáticos porque en el baloncesto vende el color de piel, pero es imposible no emocionarse con la calidad deportiva de Nikola Jokić, Manu Ginóbili, Pau Gasol, Larry Bird, entre muchos otros.

“Resulta que de los 614 multimillonarios que hay en Estados Unidos, únicamente siete, es decir, el 1.1%, son personas negras, entre los que está precisamente Michael Jordan, único propietario negro de la NBA”. (Pablo Muñoz, Baloncesto y Racismo). Lea aquí: Yo vi tres luces negras: película que narra el conflicto armado de Colombia

El análisis

El escritor expone en varios capítulos diversas temáticas desde -una perspectiva histórica y estructural- un análisis de la relación de poder en el baloncesto y en donde la segregación necesita ser exterminada. Sostiene que es importante entender y comprender aquella profundidad histórica que viven estas comunidades y que no se trata con rigurosidad en las escuelas, por lo que cuando grandes es muy difícil identificarlo.

Un libro que toca el racismo no desde la victimización sino desde la identidad, muchas veces anulada. No se considera un experto en el concepto de racismo porque los que deben conceptualizarlo son quienes lo han vivido, sino que es una voz que narra vivencias y expone una realidad tangible que es eclipsada por los lujos. Lea aquí: Bomba: los Warriors intentaron fichar a LeBron James

“Para muchas personas, la NBA es vista como un oasis de oportunidades para los deportistas negros que vienen a justificarse por la cantidad de jugadores que hay en la liga y por los altos salarios”. (Pablo Muñoz, Baloncesto y Racismo).

Todo comienza desde casa, donde las familias negras piensan el deporte como la única y última alternativa para escalar en el elevador económico y social, “es falso porque los datos te dicen que un 2% de quienes intenta vivir del deporte terminan siendo profesionales, pero se vende de esa forma”, sentencia Muñoz. Lea aquí: ¡Quedan siete días! Premio Gabo está llegando a su recta final

El sociólogo concluye que es una manifestación de racismo que los excluye de pensar la vida desde otros ámbitos laborales porque tu condición física, histórica y social te llevan a “brillar”, rebotando el balón, tratando de anotar canastas de 1, 2 y 3 puntos.

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