Sofronín Martínez, 20 años de su partida

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Sofronín Martínez era y será siempre una de las figuras más importantes de la Trova Caribeña, al lado de figuras como Sindo Garay, José Antonio Méndez, Rafael Hernández, Sylvia Rexach y otros grandes de la guitarra y el buen cantar”, escribió el crítico e historiador musical cubano Cristóbal Díaz Ayala.

Esta sentencia que el estudioso del fenómeno musical Enrique Luis Muñoz Vélez ha integrado a su biografía ‘La guitarra en Cartagena de Indias: Sofronín Martínez, el juglar de Pasacaballos’ (2012), es muy oportuna, a propósito del homenaje que sus amigos y familiares le organizan para el viernes 20 de diciembre, a las 7 p.m. en el Palacio de la Proclamación (Salón Bolívar), en los 20 años de su partida.

Para esa velada musical, se ha previsto un conversatorio con la participación de su biógrafo Enrique Luis Muñoz, el historiador Alfonso Múnera; el director de El Universal, Nicolás Pareja Bermúdez; Luis Fernando Martínez, hijo del músico; la gestora cultural Diana Burgos, y Augusto Beltrán Pareja, entre otros. El acto contará con la intervención musical de Washington Freyle y la cantante Cenelia Alcázar.

Legado musical

Sofronín Martínez dejó cinco álbumes y centenares de grabaciones de conciertos privados y públicos: Paseo solo paseo (1965) con canciones de Rafael Escalona, Gustavo Gutiérrez y Julio Erazo, en formato instrumental. En 1965, los álbumes Piensa en mí, Sofro y su conjunto (sello tropical), con canciones de Agustín Lara, Guty Cárdenas y Rafael Hernández. En 1982, Cartagena, con obras de Adolfo Mejía, José A. Morales, Pepé Delgado, Álvaro Carrillo, Calixto Ochoa, Pacho Galán, Rafael Hernández, Roberto Cantoral. En 1994: Sofro en concierto, con canciones de José Antonio Méndez, Frank Domínguez, Vicente Garrido, Avelino Muñoz, Jaime Echavarría, Marta Valdés. Compuso Guabina en Fa Mayor, elaborada a cuatro manos con Toño Fernández (1962), y el bolero Llanto de gardenias en homenaje a Isolina Carrillo. Y el álbum póstumo Alma de bolero: La guitarra y la voz del legendario Sofro (2000). Entrada libre a este homenaje musical.

Sofro eterno

Desde muy niño Sofronín Martínez tuvo una gran fascinación y habilidad por la música, estimulado por su padre Luis Martínez Atencio y sus hermanas Elodia y Emilia. El violín fue su primer instrumento, pero exploró luego la guitarra, la tumbadora, instrumentos de cuerda, viento y percusión.

A los 17 años (1942), Sofrointegra la Banda de Pasacaballos y toca los platillos y el redoblante, dice Enrique Muñoz en su semblanza. Uno de sus maestros decisivos fue Betsabé Caraballo Olascoaga, quien además de músico era constructor de instrumentos de cuerda en la Calle San Juan en Getsemaní.

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