El Caribe Colombiano tiene una nueva razón para gritar con júbilo y aplaudir hasta que ardan las palmas de las manos porque otra hija de estas tierras llevó con orgullo el nombre del territorio a nivel internacional al obtener un nuevo reconocimiento. Lea también: Video: Joven del barrio El Campestre ganó un Emmy en Estados Unidos.
Ella es Andreiza Carolina Anaya Espinoza, de 33 años, nacida en Berrugas, Sucre, y además vivió gran parte de su vida en Cartagena. Su nombre ha sonado en repetidas veces estos últimos días luego de ser la única colombiana escogida como una de las 100 personas menores de 40 años más influyentes de la diáspora africana en la categoría Políticas y Gobernanza.
En sus redes sociales, Andreiza Anaya explicó que este premio le fue entregado en la agenda de la 77 Sesión de la Asamblea General, a través de la Most Influential People of African Descent (MIPAD) como parte del Decenio Internacional de los Afrodescendientes proclamado por la ONU. Hablamos con la recién exaltada -y egresada de la Universidad de Cartagena- quien nos contó sobre su bagaje académico y su resistencia por ser afrocolombiana. ¿Qué la llevó a ser merecedora de este reconocimiento? Ella misma respondió.
¿Quién es Andreiza Anaya Espinoza?
Una mujer del Caribe Colombiano, de Berrugas, Sucre, criada también en Cartagena donde estudié Comunicación Social en la Universidad de Cartagena, siendo una de las cuatro primeras promociones. Soy especialista en Estudios Afrolatinoamericanos y del Caribe, y soy maestrante en Política Social.
Docente de la Universidad Javeriana, en Bogotá, que ha significado un cambio estructural por ser una de las primeras profesoras afro que tuvo la universidad, entonces cuando te sientas al lado de un estudiante y lo que ve en frente es una docente afro, y que además la bibliografía es afro e indígena, las narrativas son otras.
Vivo en Bogotá desde el 2012, me llevó la Radio Nacional, justamente para presentar el programa Afrocolombia que tenía emisión diaria en horario de 7 a 8 de la noche de lunes a viernes. Lea aquí: Andreiza Anaya vive sus raíces afro.
¿Cómo han sido estos últimos años de trabajo?
No cabe duda de que soy amante de la comunicación, por ser el entorno en donde todo sucede, y es así como entendí que el proceso de liderazgo que he venido adelantando en términos de fortalecer los procesos territoriales y, sobre todo, que el gran aporte es entender la comunicación desde lo simbólico y lo estructural en lo político, y cómo esos elementos pueden movilizar agendas de la población afrocolombiana, negras y palenqueras, entonces en ese sentido estos 14 años de trabajo han significado justamente fortalecer el valor de lo simbólico amarrado con las acciones estructurales que uno pueda trabajar desde la política y cada uno de los espacios donde he estado.
Mi carrera se ha desarrollado en Bogotá, más que en el Caribe o en Cartagena, aunque realicé más que todo procesos académicos en la Universidad de Cartagena.
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¿Cuál ha sido tu bagaje profesional?
Fui directora y realizadora del primer programa de Radio Nacional desde el 2012 hasta el 2017, eso también significó unos reconocimientos para el programa a nivel nacional e internacional. Y también era importante hacer ese cambio de narrativa en una emisora como esta. Estuve ahí cuatro años, casi cinco, y el gran aporte de este programa lo hice con las comunidades afro del Pacífico y el Caribe, creo que fue justamente poner en el panorama nacional de hablar más allá de las practicas manifestaciones culturales y artísticas, además de hablar de las necesidades de los territorios y a partir de unas narrativas de reconocimiento.
En el Ministerio de Cultura he estado transitando durante siete años en términos de cómo hacer aplicación de enfoques diferenciales afirmativas, con proyectos concretos, consultorías con entidades como Pfizer, Acdi Voca, Jonsong, la Agencia de Cooperación Internacional de España (AECID), con la Cruz Roja, entre otras.
¿Qué crees que te llevó a tener este reconocimiento?
Realmente soy funcionaria pública, y el reconocimiento a términos de criterios, son criterios que realizan otras personas entonces no sabría exactamente cuáles fueron los criterios ni de postulación y selección. Me enteré cuando me llegó una notificación, que fue quedar entre las personas más influyentes en la diáspora afro en el mundo o global, pero creería que todo lo anteriormente mencionado podría hacer aporte de eso, o reconocimiento de eso y el año pasado entré como miembro científico del Comité Internacional del proyecto de las personas esclavizadas de la Unesco, lo que significó para Colombia tener por primera vez a una mujer menor de 40 años en ese comité que no es científica sino que es comunicadora social y politóloga, entonces eso tiene una significación de cómo narrarse desde Colombia en ese reconocimiento de la diversidad afrocolombiana.
¿Cuál fue el detonante de estas iniciativas?
Lo que pasa es que la negritud no se quita... entonces realmente el detonante ha sido nacer como mujer negra en un pueblo como Berrugas, Sucre, donde el agua hasta el día de hoy no es potable, donde la luz sigue siendo un servicio deficiente, donde no hay un servicio de salud o una ambulancia para atender a más de 10 mil personas, entonces cuando se nace en un contexto como este y luego creces, entiendes que este contexto se repite como “La isla encallada” que los escritores del gran Caribe mencionan siempre. Te das cuenta que no es coincidencia por algún otro elemento, sino que la negritud te atraviesa, como cuando naces en un territorio como Berrugas, te crías ahí con un entorno de conflicto y de violencia y luego te enteras o entiendes el contexto analítico donde no es coincidencial que los territorios negros sean los de mayor víctimas de violencia, que los territorios afro es donde mayor se repite, todo el tema con las exclusiones de los servicios públicos y demás... creo que ese fue el primer elemento que me llevó a trabajar temas de cultura y temas afrodescendientes. Vivirlo en carne propia. Por eso se decía que la negritud como que no es opcional, la negritud está y más allá del reconocimiento -o autoreconocimiento -, la negritud atraviesa la vida. Claro, con algunas o muchas posibilidades de decidir si te dedicas o no a defender el sistema, porque también hay otras opciones de vida que son muy válidas.
¿Cómo saliste de esa violencia territorial que te tocó desde niña?
Realmente no he salido porque mi familia sigue ahí y el hecho de que yo esté ocupando ciertos cargos no implica que el territorio haya cambiado al 100 por ciento, hay unas dinámicas de exclusión y pues eso siempre me va a seguir tocando aunque yo no vaya todos los días, pero te diría que de alguna u otra manera, Andreiza ha estado en estos espacios de decisión, reconocimientos y demás, gracias a la educación y al esfuerzo de mis padres, de la familia... La educación, digamos, sin entenderla desde ese idílico de que con los estudios va a superarse porque no es cierto, pero sí es ese ejercicio como de ascenso social, significativo, porque ha estado acompañado de la familia, de redes de apoyo, pero de mucho rigor personal y colectivo.
¿Cómo te sientes con este nuevo reconocimiento?
Es un reconocimiento a Colombia. Creo que viene en un momento muy importante de cambio de Gobierno, donde este nuevo gobierno con Petro y la vicepresidenta Francia Márquez, dice mucho que una mujer negra como Andreiza Anaya, que haya sido nominada y sea ganadora de este premio, que sea la única mujer negra en esa lista por Colombia y que sea una mujer negra del Caribe Colombiano creo que significa mucho para las nuevas generaciones en términos de romper estructuras de techo de cristal, de mostrar ejercicios de reconocimiento de la diversidad, de la afrocolombianidad, y de diversidad del ser negro en un país como este, entonces, sobre todo, es un llamado a reconocer a esa negritud joven del Caribe que viene haciendo trabajos... esto no es solo Andreiza, es un trabajo que se ha venido moviendo, que si bien aparece es el nombre de Andreiza Anaya, hay un movimiento global, regional, nacional de las mujeres negras haciendo, participando y tomando decisiones, y que quedan muchos retos. Como lo decía en otra entrevista: esto es un reconocimiento que se agradece asumiendo el reto y el compromiso de que no es un logro sino un camino donde quedan muchos retos por construir y que se asume la responsabilidad histórica.
¿Cómo asumes este nuevo reto?
Yo digo que finalmente aquí lo que funciona es que este reconocimiento sea para asumir la responsabilidad histórica de estar en los lugares como el Ministerio de Cultura, la Unesco, ahora como una de las 100 personas más influyentes de la diáspora afro, pero también asumiendo qué implica eso, no solo a título personal sino a nivel comunitario. Es dimensionar a los retos y cómo aportar a los complejo de las necesidades afrocolombianas desde esos roles.