El viernes a partir de las 11H00 GMT se disputan las semifinales de individuales masculinos del Abierto de tenis francés en el court principal de Roland Garros, donde en el primer turno juegan Novak Djokovic y Rafael Nadal, actual campeón, seguidos de David Ferrer y Jo-Wilfried Tsonga.
Así como la meteorología jugó bromas pesadas el martes y jueves de la primera semana, para el viernes los pronósticos mencionan pleno sol y temperaturas de hasta 27 grados centígrados, por lo que si no sopla viento las condiciones serán ideales para jugar sobre la tierra batida de la cancha Philippe Chatrier.
El primero de estos duelos tiene un morbo especial. Para muchos se trata de una 'final adelantada' de la prueba entre los tenistas que más se han enfrentado entre ellos en el circuito en los últimos tiempos, con un total de 34 partidos, con dominio del español sobre el serbio por 19-15.
Sin embargo, así como el manacorí, de 27 años, quien tras más de siete meses de baja por una lesión de rodilla volvió a la actividad con un desempeño más que brillante, ganó la final de 2012 en París, el belgradense, de 26, lo hizo más recientemente en la de Montecarlo, también sobre arcilla.
"Jugué con él en tierra batida este año, en Montecarlo, con un muy buen resultado para mí. Esto me da confianza para este partido, pero Rafael sólo ha perdido un partido aquí en Roland Garros en casi diez años (ante el sueco Robin Soderling en 2009), aunque creo que llego bien...", adelantó 'Djoko', quien además llegó a su 12ª semifinal consecutiva en un torneo de los del Grand Slam.
Después añadió: "Me siento muy bien con mi juego, hay cositas para arreglar. Tengo un gran reto por delante. Roland Garros es un gran desafío para mí (...) Necesito jugar al tope para poder ganarle. Lo espero con ansias, hemos jugado muchas veces, y ahora los dos llegamos en buenas condiciones, él nunca tira la toalla, su juego es muy consistente, sobre todo en esta superficie, tras su lesión volvió de manera extraordinaria".
Nadal, por su parte, matizó en algo las cosas. "No es una final, es una semifinal y esto es una diferencia. Hay que ganarla para llegar a la final. Es extraño, pero ahora me siento más tranquilo que en la segunda ronda. Si sientes nervios ante el mejor jugador del mundo, dedícate a otra cosa. Un poco sí es normal (aclaró). Trataré de dar todo lo mejor de mí y jugar al más alto nivel", adelantó.
Y después, "cada partido es diferente. Yo también tuve chances en el segundo set de Montecarlo (donde su rival le ganó), él jugó muy bien el primero. Lo negativo fue no ganar el segundo. Pero cada partido es diferente, no es lo mismo Montecarlo que Roland Garros, aunque juegue ante el mejor del mundo. Hubiese preferido otro rival, pero es Novak y tengo que aceptarlo. Hemos jugado con él muchas veces, aquí también dos veces en semifinales y otra en cuartos de final (además de la final 2012). Pero no me gusta hablar de 'rivalidad'...".
Sea cual sea el ganador, tendrá delante en la 'final verdadera' a uno de otros dos serios candidatos al título, el español David Ferrer (N.4), quien a sus 31 años de edad está jugando de manera magistral en los últimos tiempos, dictando cátedra por momentos, o el gran crédito local, el francés Jo-Wilfried Tsonga (N.6), de 28, que tratará de devolver a Francia los blasones perdidos hace ya 30 años como anfitrión.
Precisamente, en la final de 1983, el franco-camerunés Yannick Noah derrotó al excelente sueco Mats Wilander.
Ferrer y Tsonga se respetan mucho, aunque sólo jugaron tres veces entre ellos con dos victorias del primero contra una del segundo.
"Estoy contento de que él haya llegado hasta aquí, pero trataré de darlo todo para estar en la final", señaló el alicantino, mientras que el de Le Mans dijo: "es un excelente jugador, que me ha ganado, pero llego en forma, motivado y al 100% de mis posibilidades".
Si los dos españoles ganan sendos partidos, el domingo, día en el cual sí podrían registrarse tormentas aisladas, podría verse lo que podría denominarse 'la quintaesencia en materia de tenis sobre tierra batida'.
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