Su pasión por los deportes extremos hacen que ame la actividad del surf, en la que a sus 24 años, pese a las múltiples ocupaciones, ya logró su primer gran triunfo.
Alejandro Covo sacó a relucir toda su destreza y se quedó con la medalla de oro para Bolívar en las Fiestas del Mar que recientemente concluyeron en Santa Marta.
El cartagenero hizo 16 puntos de 20 posibles y se alzó con su primera medalla de oro imponiéndose al experimentado Simón Salazar, quien nació en Barranquilla, compite por Manizales, es miembro de la selección Colombia y se tuvo que conformar con la plata.
Alejandro es ingeniero civil, trabaja en la Universidad de los Andes de Bogotá, en donde también realiza una Maestría en Ingeniería Geotécnica, pero en su mente permanecen grabados las imágenes del mar, las olas y su tabla, su principal amiga en este deporte desde hace 13 años cuando se inició en la práctica del surf.
Y de todos los deportes extremos que ha practicado este es el que lo emociona más, el que práctica con más amor, como si fuera el gran amor de su vida. “El surf tiene un factor de aventura, de riesgo, de incertidumbre porque una hora nunca es igual a la otra, entonces eso lo hace emocionante. Además, es un deporte que permanentemente exige a uno física y mentalmente”, asegura Alejandro, quien se crió en Castillogrande, en donde en la actualidad reside su familia.
Del torneo en Santa Marta, Covo tiene claro que ganó más de lo que esperaba. “Yo pensé en meterme entre los cuatro mejores, esa era la meta, pero me esforcé al máximo, vi que podía ganar y lo hice. Repito: no me lo esperaba, pero lo hice y de verdad que es emocionante, ahora que saboree la victoria quiero seguir ganando”, agrega.
Y para lograr el triunfo tuvo una inspiración, él así lo ratifica. “Es el torneo con mejores olas en donde he participado. La competencia fue muy reñida”.
En su rostro refleja la satisfacción que da el saber que está haciendo las cosas bien, que va paso a paso, que disfruta del surf, en donde ahora también gana. “Le gané a los duros, a personas que solo se dedican a esto, que practican con más frecuencia. Por mi trabajo y mis estudios yo solo venía practicando un fin de semana al mes. Tenían la ventaja, pero yo demostré que tengo talento”, afirma con orgullo.
Se desvive hablando del surf, no para de hablar, sigue de largo: “mira el que quiera practicar esto debe conseguir una tabla, que tiene un valor entre 600 y 800 dólares. La tabla corta tiene una medida de 5 a 7 pies y la larga de 9”.
Y sigue explicando: “si el agua es caliente como en Colombia, se necesita una pantaloneta y una licra en el cuerpo para protegerse del sol. Si el agua es fría como en Perú o California se requiere de un traje neopremo, que tiene un valor cercano a los 200 dólares”.
La victoria en Santa Marta lo tiene entusiasmado, tanto que no ve la hora en terminar la Maestría para tener más tiempo para el surf. “Termino mi especialización en diciembre, la idea es volver a radicarme en Cartagena o en la Costa para poder practicar este deporte que tanto me fascina. Si todo salgo como lo tengo planeado, tendré la oportunidad de entrenar todos los fines de semana”, comenta.
Sus padres son Jaime Covo y Elizabeth Meisel. Es hermano de José Antonio Covo (26 años). Es soltero y, además, del surf le encanta asistir a la iglesia.
Desea que la práctica del surf se masifique cada vez más en Cartagena, rica en playas y olas que sirven de mucho para la práctica de esta disciplina. “En la actualidad hay tres clubes: Cartagena Surfing Club, La Muralla Surclub y Mokana Surfclub. Se están haciendo todas las diligencias para crear la Liga, Andrés Porras es el encargado en organizarla”, puntualiza.
Alejandro vive a plenitud todas las emociones que genera este deporte. En la fría capital avanza en sus metas académicas y eso lo tiene feliz, pero no ve la hora de llegue diciembre para así tomar su tabla y dedicarle más tiempo al surf. Sabe que solo así la felicidad será completa.