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‘Pacho’ González, un ‘pelao’ de 87 años

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En  uno de los sectores más tranquilos de Manga vive uno de los 12 legendarios integrantes de aquella Selección Colombia de Baloncesto que nos representó hace 64 años en los Primeros Juegos Panamericanos, realizados en 1951 en Buenos Aires (Argentina).

Nacido en Calamar (Bolívar) el 6 de septiembre de 1928, Eduardo González Arrázola, afectivamente conocido también como ‘Pacho’, detenta a sus 87 años una salud proporcional a sus 1,90 metros de estatura.

Al preguntársele cuál es la llave maestra para mantenerse decididamente enérgico, esto dice: “Primero que todo mucha responsabilidad con uno mismo, en mi casa hago de todo, no mantengo en la calle, salgo solo a pagar alguna cosa, todas las tardes me siento en la puerta de mi casa con mi mujer desde las 4:00 hasta 6:00, no voy a fiestas, no tomo trago. Vivo bien, me alimento bien, como pescado y comida sana en general”.

Para quienes lo conocen, este hombre es un ‘joven’ pletórico de vigor, y tal como lo dictamina un comentario informal lanzado por el doctor Henry Vergara Sagbini, reconocido médico pediatra de Cartagena, “Pacho González es un ejemplo para tantos muchachos con las articulaciones oxidadas por la nicotina, el ron y otros venenos. Yo estoy en el sexto piso (más de 60 años de edad) y ya me duelen los tobillos”.

REMEMORANDOAl amabilísimo Eduardo lo visitamos en su cómoda casa, en Manga, para rememorar, ya sin los sobresaltos del pasado, aquella aventura de los Panamericanos del 51.

A su memoria para nada le cuesta trabajo desempolvar los acontecimientos más importantes de su vida deportiva de mediados del siglo pasado, cuando entrenaba en la cancha del Parque Surí Salcedo, en Barranquilla, ya como jugador de alto rendimiento.

“Viajamos a Buenos Aires en un avión de la Fuerza Aérea Colombiana que no tenía sillas, sino unas bancas a los lados. Fueron cuatro días de viaje, porque los aviones de esa época como que no tenían las velocidades que tienen ahora: el primer día fueron seis horas de Bogotá a Guayaquil (Ecuador), al otro día otras seis horas hasta Lima (Perú), al día siguiente seis horas más hasta Antofagasta (Chile) y el último día de ese largo viaje de ida fueron dos horas más hasta Santiago y de allí saltamos a Buenos Aires”, narra el exbasquetbolista.

MOMENTO AVINAGRADOMientras va desentrañando sus remembranzas, un cómico episodio acorrala algo sus intenciones narrativas, pero sabe que honestamente no debe saltárselo, y entonces lo relata casi musitando, como para que otros oídos no lo escuchen: “Cuando llegamos a Antofagasta, el equipo de básquet del pueblo nos invitó a jugar y fuimos a enfrentarlos... pero perdimos, y eso afecto nuestros ánimos, porque éramos la Selección Colombia. Fue un error jugar ese partido, eso no se debe hacer, porque tu vas representando a un país”.

Cree que de cierta forma ese resbalón pudo haber erosionado la confianza del equipo, pues en los Panamericanos perdieron todos los partidos, de hecho no se acuerda de los seleccionados que enfrentaron, y solo tiene un vago recuerdo de haber confrontado a Panamá.

Por encima de todo eso, el deporte “me dejó cosas muy bonitas como las grandes amistades, recuerdo a los hermanos Díaz, de Norte de Santander; al ‘Chino’ Rugeles, de Santander, y recuerdo a todos los demás jugadores del equipo”.

Es un cumplido seguidor de los deportistas colombianos en el exterior, en cualquier disciplina:“Viste que golazo de tiro libre marcó esta mañana James Rodríguez”, le dice ‘Pacho’ eufóricamente a este periodista mientras le hacíamos las fotos para este reportaje en la cancha del Parque Román. Se refería al reciente triunfo 7-3 del Real Madrid sobre el Getafe.

FELIZ EN MANGADespués del Panamericano, ‘Pacho’ González regresó a su natal Calamar y luego se inclinó por aprender mecánica de motores diésel. Apalancado por el señor Manuel Franco, mexicano, y su primo José Miguel Yances Arrázola, eso le permitió trabajar durante 33 años con el oleoducto Barrancabermeja-Cartagena para la Andian National Corporation, hasta que esta multinacional canadiense se marchó del país en 1984, momento en que ya había ascendido a la jerarquía de supervisor mecánico. Ese año compró por la suma de $82.000 la casona donde vive feliz, en el Callejón Porto.

Hace 59 años Eduardo está casado con Socorro Consuegra Álvarez, con quien tiene 5 hijos.

A sus 87 años, ‘Pacho’ González conserva el vigor y la dinámica de décadas atrás. JULIO CASTAÑO BELTRÁN, EL UNIVERSAL
A sus 87 años, ‘Pacho’ González conserva el vigor y la dinámica de décadas atrás. JULIO CASTAÑO BELTRÁN, EL UNIVERSAL
Selección Colombia de Básquet que participó en los Primeros Juegos Panamericanos en 1951. En el círculo, Eduardo González. CORTESÍA: ARCHIVO FAMILIAR
Selección Colombia de Básquet que participó en los Primeros Juegos Panamericanos en 1951. En el círculo, Eduardo González. CORTESÍA: ARCHIVO FAMILIAR
JULIO CASTAÑO BELTRÁN, EL UNIVERSAL
JULIO CASTAÑO BELTRÁN, EL UNIVERSAL
Eduardo González Arrázola nació en Calamar (Bolívar) el 6 de septiembre de 1928. JULIO CASTAÑO BELTRÁN, EL UNIVERSAL
Eduardo González Arrázola nació en Calamar (Bolívar) el 6 de septiembre de 1928. JULIO CASTAÑO BELTRÁN, EL UNIVERSAL
JULIO CASTAÑO BELTRÁN, EL UNIVERSAL
JULIO CASTAÑO BELTRÁN, EL UNIVERSAL
Cuando tenía 23 años, Eduardo González integró la Selección Colombia de Básquet que participó en los Juegos Panamericanos en Argentina. 64 años después sigue enérgico. JULIO CASTAÑO BELTRÁN, EL UNIVERSAL
Cuando tenía 23 años, Eduardo González integró la Selección Colombia de Básquet que participó en los Juegos Panamericanos en Argentina. 64 años después sigue enérgico. JULIO CASTAÑO BELTRÁN, EL UNIVERSAL
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