Tuvieron que pasar 28 años para que el boxeo colombiano regresara a la élite de los Juegos Olímpicos. Desde las medallas de bronce de Alfonso Pérez y Clemente Rojas en Múnich 1972 y la de Jorge Julio Rocha en Seúl 1988, Colombia no se subía al podio más importante del deporte mundial.
El retorno debía ser por lo alto, debía ser tremendo, por eso el encargado de devolver el boxeo a la gloria olímpica fue Yurberjen Herney Martínez, el joven de Turbo (Antioquia) que dio sus primeros golpes en Arboletes y los más importantes de su vida en Río de Janeiro para confirmar que no sólo es el ‘Tremendo’ de la familia, también es el ‘Tremendo’ de Colombia en los Juegos Olímpicos.
Cuando Jorge Julio Rocha ganó la medalla de bronce, en los 54 kilogramos, Yúber no había nacido. Pasaron seis ediciones de Juegos Olímpicos sin figuración del boxeo colombiano y el equipo de los entrenadores Rafael Iznaga, cubano, y Raúl Ernesto Ortiz, tolimense, devolvió el boxeo a los altos estándares, porque hoy aseguraron una medalla de bronce, pero pueden ir por más.
Jorge Luis Vivas ya se despidió en primera ronda, pero Juan Carlos Carrillo está vivo en octavos de final de los 81 kilogramos, a dos peleas del bronce.
Ingrit Valencia se ilusiona en los 51 kilogramos porque también, con dos triunfos, se sube fijo al podio. Y Céiber Ávila ya está en segunda fase de los 52 kilogramos y dos victorias también lo mandan directo al podio.