Yo comencé a jugar baloncesto a los 13 años (1978) cuando cursaba bachillerato en la Universidad Libre de Barranquilla.
Para esa época no había tvcable y solo algunas personas acomodadas tenían antenas parabólicas para ver el deporte internacional.
Mis primeros ídolos fueron jugadores del patio como Luis Carlos Manjarrés, Carlos Vengal, Giovanny Bacci y Randy Sthephen.
Luego, cuando comenzó la década de los 80, el ‘bum’ de la NBA se hizo sentir en todo el mundo cuando aparecieron jugadores como Doctor J, Kareem Abdur-Jabbar, Magic Johnson, Larry Bird y Michael Jordan.
Allí empezó mi idolatría por esos jugadores, en especial por Magic Johnson, mi ídolo de toda la vida, de ahí mi fanatismo por los Lakers de Los Ángeles.
En los 90, cuando yo estaba en la universidad y jugaba en el quinteto de la Universidad Autónoma del Caribe, las nuevas generaciones empezaban a hablar de una promisoria estrella de la NBA, y avizoraban que sería una leyenda de este deporte.
Se referían a Kobe Bryant, quien llegó a los Lakers a jugar en la temporada 1996-97 en un momento que esa franquicia necesitaba de un nuevo ídolo tras el retiro de Magic Johnson, ganador de cinco títulos. Kobe Brayant poco a poco se fue haciendo sentir en la NBA y tres años más tarde logró su primer anillo con la ayuda del gigante Shaquille O´Neal. Fueron tres coronas seguidas las que logró Kobe con los Lakers, que volvieron a convertirse en una dinastía. Más tarde, sin la ayuda de O´Neal, pero con el aporte del español Pau Gasol, Kobe festejó dos títulos más.
Fue un gladiador en el maderamen, un jugador que se exigía en los dos lados de la cancha, un competidor nato. Sus movimientos se asemejaban a los Michael Jordan.
Por eso muchos lo llegaron a comparar con el astro de los Bulls. Extrañaremos su sonrisa, su forma particular de jugar, pero principalmente su espíritu competitivo. Adiós Kobe, te espera en el cielo Wilt Chamberlain, aquel que hizo 100 puntos en un partido y a quien casi alcanzas con 81.
Los Mavericks de Dallas informaron de decidieron retirar el número 24, en honor a Kobe Bryant, exjugador superestrella de los Lakers de Los Ángeles.
El dueño de los Mavericks, Mark Cuban, que ya había expresado a través de las redes sociales su pesar por la trágica muerte de Bryant dijo que su organización se sentía identificada con la retirada del Nº. 24.
