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Diego Armando Maradona dejó muchos corazones rotos en el mundo con su partida.
Sus seguidores aún no pueden creer cómo, en esta oportunidad, el de la zurda mágica no pudo gambetear a la muerte, perdiendo el control del balón y dejando una honda herida en quienes le siguieron desde jugador y hasta su último suspiro de vida.
Lo de Maradona y su calidad en el fútbol traspasó barreras. Diego era argentino, pero era de todos. Los amantes del fútbol siempre lo amaron. Con el balón, el 10 estuvo siempre en la cima.
Y ese amor por Maradona llegó a todos los rincones del planeta y Cartagena no fue la excepción.
Fueron muchos los cartageneros que lloraron la partida del capitán de Argentina y campeón del Mundial de 1986 en México.
Guillermo Quintana (43 años) y Jaime Salcedo (35) son dos cartageneros que le juraron amor eterno a Maradona, tanto que sellaron ese sentimiento en su piel haciéndose un tatuaje de esta leyenda del fútbol al que en Argentina fue catalogado como todo un Dios.
“Tenía casi 10 años cuando se jugaba el Mundial del 86 y quedé impactado para siempre con la aparición de ese fenómeno, llamado Maradona, quien casi solitario, ganó la Copa Mundo. Fue diferente a los equipos que tuvo Pelé, a Diego le tocó casi que solo y lo hizo de manera magistral. Me casé con Diego para siempre desde ese día”, dijo Quintana, quien se desempeña como médico en La Heroica.
Quintana afirma que “Diego fue un jugador de barrio que salió del barro y se metió en el bolsillo a la gente. Jugando al fútbol fue el más grande. Nunca critiqué al Diego como persona, todos tenemos falencias. Lo recordaré como el más grande. Lo llevo tatuado en mi piel y a él lo sentiré como mío siempre”.
Salcedo, contador público de profesión, se considera Maradoniano hasta la muerte. Su corazón está arrugado por el fallecimiento del crack, su mente deambula en los recuerdos que le dejó el 10 y en su piel tiene tatuado a Diego, en un pacto eterno con el crack argentino.
“Soy Maradoniano desde chico, lo primero que hice fue buscar un guía, en ese momento estaba Diego Maradona, nunca conocí ni conoceré a alguien mejor que el como futbolista. Todos los futboleros quisimos ser Maradona, así sea por un día. Eso hizo Diego con nosotros, nos dio felicidad”, asegura Jaime.
Salcedo afirmó que ha llorado como un chiquillo la muerte de su ídolo.
“Fue el más grande la de la historia, más grande que Messi, más grande que Pelé y sin embargo su vida era como la de cualquiera de nosotros, con excesos, malas amistades, líos judiciales, problemas familiares, por eso representaba tanto para los Maradonianos. Maradona era uno más de nosotros, el Dios más cercano al planeta”.