Dichosos los ojos que vieron jugar a Lionel Messi a lo largo de toda su carrera, esa que bien podría durar un par de años más, ya no en su mejor nivel. No nos llamemos a engaños, es así y punto.
Próximo a cumplir 35 años, Messi pareciera mostrar los últimos destellos de ese fútbol lírico que lo llevó a la gloria durante casi dos décadas.
En la pasada eliminación de su equipo PSG ante Real Madrid, por los octavos de final la Champions League, el argentino otra vez fue cuestionado. Desperdició un penalti en el juego de ida y en la vuelta apareció por ráfagas. Lea aquí: El legado de Messi
En el PSG, con Neymar y Mbappé, Messi tuvo tal vez el último chance de ganar una vez más la Champions y eso sí que es un golpe duro para La Pulga.
Pero insisto: dichosos los que pueden decir que vieron jugar a Messi porque la carrera de Lionel ha sido sensacional, brillante, fenomenal. En fin, cualquier adjetivo calificativo se queda corto para lo que ha logrado en su carrera el 7 veces ganador del Balón de Oro.
Entendamos que los futbolistas no son eternos, que el tiempo pasa y no perdona y que esa es una condición natural de la vida. No hay reversa. Aceptemos que lo mejor de Messi ya lo vimos y sí que nos dimos gusto con su juego.
El futuro de Messi, por ahora, es incierto. Tiene contrato vigente con el PSG, pero no se sabe si, ante esta debacle, seguirá en el equipo parisino.
Lo que sí se sabe es que estamos viendo los últimos destellos de Messi, quien en noviembre de este año jugará su último mundial para intentar despedirse con el título que siempre soñó con la selección Argentina.
Si logra este cierre de carrera sería lo máximo, pero si no aprovecho y termino este artículo diciendo: “Yo vi jugar a Messi y eso me hizo feliz”.