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Enseñar, el don especial de Franklin Villegas

Este instructor de natación venezolano afrontó varias adversidades tras emigrar, pero la suerte le cambió y ahora se dedica a lo que más sabe: enseñar a nadar a los niños y niñas de Cartagena y Bolívar

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ERNESTO ARMENTEROS DE LA HOZ
27 JUN 2023 - 09:37 PM

Con los niños, el Club Cachalote Franklin Villegas viene haciendo un trabajo formativo de buena calidad. //cortesía

Franklin Villegas Tineo es un instructor de natación venezolano que ha enfrentado grandes adversidades desde que emigró, pero su suerte cambió y ahora se dedica a enseñar a nadar a los niños de Cartagena y Bolívar.

La historia de vida de Villegas desde su llegada a Cartagena se asemeja a la famosa frase de la canción ‘Pedro Navaja’ de Rubén Blades: “La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida”. Lea aquí: ¿Castigo o descanso? Los que no convocó Nacional para Libertadores

Nacido en la ciudad de Caracas hace 37 años, Villegas experimentó de cerca, al igual que muchos otros venezolanos residentes en La Heroica. la difícil situación que atraviesa su país natal debido al llamado “Socialismo del siglo XXI”.

Desde muy joven, Franklin mostró interés por el deporte. Cursó su bachillerato en una institución con énfasis en deporte y posteriormente estudió licenciatura en educación física. Aunque probó diversas disciplinas como béisbol, baloncesto y fútbol, ninguna le llenaba por completo. Sin embargo, cuando descubrió la natación, su vida dio un giro completo. Supo que esa era su verdadera pasión y se dedicó a practicarla como hobby.

“Fui un nadador a nivel local. También hice aguas abiertas. Soy feliz en el agua”, explicó con gran emoción.

¿Por qué emigró a Colombia?

Después de graduarse como licenciado en educación física, Villegas comenzó a trabajar como instructor en la Academia de Natación Teo Capriles en Caracas, así como en la Asociación Civil Don Bosco y en el club del mismo nombre. A pesar de su dedicación y esfuerzo, el trabajo no se veía reflejado en su situación económica.

El dinero no era suficiente ni siquiera para comprar un boli para sus hijos. Ante esta difícil situación, decidió emigrar a Cartagena en marzo de 2020, justo antes de que comenzara la pandemia del COVID-19.

“Trabajaba desde las 6 de la mañana hasta las 9 de la noche y ese esfuerzo de trabajo no se veía reflejado a nivel económico. El dinero no alcanzaba y no queda ni para salir a pasear con mis hijos”, indicó.

“La situación se puso muy difícil y fue por eso que tuve que venirme para Cartagena, ya que el papá de mi esposa estaba acá”, agregó. Sin embargo, las cosas no mejoraron al llegar. Su suegro le sugirió vender productos como yuca, ñame y plátanos en una carretilla para sobrevivir.

Villegas recorría distintos barrios, pero había días en los que no vendía nada, lo que lo desmotivaba. A vces lloraba. A pesar de los momentos difíciles, siempre mantuvo la esperanza de que las cosas podían cambiar.

Todo cambió

La suerte de Villegas dio un giro inesperado cuando su suegro conoció a un padre de familia llamado Fernando, cuya hija practica natación en el Complejo Acuático con el Club Cachalote. Durante una conversación, el suegro de Villegas mencionó que su yerno era instructor de natación y necesitaba ejercer su profesión para mantener a su familia.

Fernando, impresionado por la situación, decidió ayudar a este migrante venezolano y le entregó una tarjeta para que se pusiera en contacto con el profesor Eugenio Montiel, director del Club Cachalote, para explorar la posibilidad de trabajar allí.

Se puso en contacto con el profesor Montiel y después de estar a prueba, Franklin Villegas demostró que es un gran profesor en esta disciplina. Se ganó el trabajo a pulso.

“Estoy muy agradecido con el profesor Eugenio Montiel. No sé cómo pagarle la oportunidad que me brindó para desarrollar mis conocimientos y ponerlos al servicio del Club Cachalote”, expresa con gratitud.

“Me encanta lo que hago. A mi me enseñaron bien en Venezuela, tuve buenos profesores de natación. Lo que hago lo hago de corazón, con pasión. Me encanta enseñar, me fascina. Amo lo que hago”, dice con un brillo en sus ojos.

“Hay mucho talento que hay que explotar en Cartagena. Me siento mejor enseñando a los niños y niñas desde la base. Si no hay una buena base no hay nada. Quiero que, en un futuro, Cartagena gane muchas medallas y que seamos una potencia. Si alguna vez llegan esos niños y niñas a una Olimpíada, sentiría mucho orgullo y diría ese deportista lo entrené yo”, precisa.

Bendición de Dios

Su vida ahora es otra. Siente que ha recibido una gran bendición de Dios, pues está trabajando en lo que más le gusta y a la vez le da el sustento a su familia. Tiene tres hijos, una niña con su primera relación y dos con su actual esposa.

“No me quejo de nada. No tengo lujos, pero con lo que recibo estoy bien, soy muy humilde”, puntualiza y asegura que está agradecido con Cartagena, pues en esta ciudad lo han tratado muy bien.

Esta es otra historia de vida, de un hombre que nunca perdió la fe en Dios y Cartagena le abrió las puertas para que él con su sapiencia enseñe a los nuevos talentos de la natación e impulsar sus sueños.

Franklin Villegas enseña en el Complejo Acuático. //CORTESÍA

37

años tiene el profesor Franklin Villegas, quien es emigrante del vecino país de Venezuela.

Hay mucho talento que hay que explotar en Cartagena. Me siento mejor enseñando a los niños y niñas desde la base”.

Franklin Villegas Tineo.

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