Llegar a las Grandes Ligas es un sueño que se comienza a forjar desde niño, con los primeros batazos y atrapadas. Es ahí, en el campo, cuando el menor exhibe un buen nivel que comienza una carrera con proyección en este deporte.
Varios obstáculos se cruzan en el camino. Montones. Sí. Porque en el deporte, así como el la vida, la situación es difícil, súper complicada, pues solo llegan unos cuantos a la Gran Carpa, los de mejor rendimiento y los que mejor aprovecharon las oportunidades que la vida les brindó. Lea: En dramático final, Vaqueros ganó a Caimanes y está a un juego del título
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En la pelota caliente, los peloteros buscan firmar con el béisbol organizado a temprana edad para luego, en unos cuantos años, después de haber hecho todo el proceso de desarrollo, dar un salto al mejor béisbol del mundo.
En San Jacinto, la tierra de las hamacas, hay una felicidad infinita. La noticia se regó de casa en casa en el pueblo. “Firmaron al nieto de don Ismael, firmaron el nito de don Ismael”, se escuchó en cada uno de los rincones de este municipio.
Alan de Jesús Angulo Puello se convirtió en el primer pelotero con sangre sajacintero en estampar la firma con una organización de béisbol, lo hizo con Royal de Kansas City.
Alan nació en Cartagena, pero a San Jacinto, la tierra de su familia la lleva en el corazón de manera plena. Lea también: Los dos peloteros que firmaron con San Francisco; uno es de La Boquilla
Su abuelo es el profesor sanjacintero, Ismael Angulo Barreto y su padre, Ismael Angulo Díaz, jugó fútbol en la Escuela Juventud 2000.
Pero lo de Ismaelito sería la pelota, el bate y la manilla, en donde se abrió campo en la posición de short-stop, esa misma con la que el gran Orlando Cabrera, otro hijo de Cartagena, brilló en la Gran Carpa durante más de 10 años, siendo el pelotero más importante de Bolívar de todos los tiempos (ganó una Serie Mundial con Boston en 2004).
Ismael, padre, recordó cómo arrancó toda esta linda historia que hoy le tiene el corazón lleno de felicidad.
“Inició con el club deportivo Jackies de las Gaviotas con el difunto Negro Barrios, así le decían de cariño. Luego pasó a manos del profesor Roberto Barbosa, después a manos del licenciado Fernando Gaviria, todos de la misma escuela desde la categoría Teteros a la Junior”, comentó.
Siempre se entregó al trabajo, fue disciplinado, eso fue clave, así lo confirma.
“Mario Trujillo (Mayito), como todos lo conocen y el profesor Ernesto Giraldo, junto a Gaviria, me guiaron deportiva y mentalmente hasta lograr la firma. Gracias a Dios y a ellos se dio este paso tan importante”, recalcó.
Estudió en la Institución Educativa Las Gaviotas, pero terminó el bachillerato en la Institución Educativa Mundo Hacia el Futuro(Curso 10 y 11).
“Mi jugador favorito es Javier Báez, siempre me han gustado los Royal de Kansas, tengo buenas manos, soy muy ágil, buen brazo, ofensivamente soy muy inteligente, selectivo con los lanzamientos y puede conectar la bola hacia lugares que me proponga”, finalizó.
Sabe que la historia se escribe todos los días, que la suya apenas empieza y que dependerá mucho de él hacer realidad su sueño de ser grandes ligas. Está ilusionado, lleno de ganas y optimismo. Él se ve en unos cuantos años en el mejor béisbol del mundo.