La violencia desbordó las tribunas del Estadio Libertadores de América, en Avellaneda, provincia de Buenos Aires, durante el partido entre Independiente y Universidad de Chile por los octavos de final de la Copa Sudamericana. Los graves enfrentamientos dejaron al menos 10 heridos, tres de ellos en estado crítico, cerca de 90 detenidos y obligaron a la suspensión definitiva del encuentro.
La Conmebol emitió un comunicado poco después confirmando la cancelación del partido, señalando que se debía a la “falta de garantías de seguridad por parte del club local y de las autoridades locales de seguridad”. El caso será elevado a los Órganos Judiciales de la institución y toda la información se trasladará también a la Comisión Disciplinaria. Lea aquí: Video: Once Caldas festejó a lo grande en Buenos Aires
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Los disturbios comenzaron al cierre del primer tiempo, cuando un grupo de aficionados de la U de Chile, ubicados en la tribuna Bochini Alta, empezó a lanzar butacas y trozos de concreto hacia la parte baja, donde se encontraban hinchas de Independiente. A los ataques se sumaron objetos insólitos: baldones, palos, piezas de mampostería e incluso inodoros completos.
Tras varios minutos de escasa reacción policial, se ordenó la evacuación de los visitantes. Sin embargo, cuando aún quedaban cerca de 30 en la tribuna, ingresaron hinchas locales y se desató una batalla campal. En medio del caos, algunos aficionados chilenos optaron por saltar desde gran altura para escapar de las agresiones.
Tres personas se encuentran graves
De acuerdo con fuentes de Independiente, al menos 10 personas resultaron heridas, mientras que la Policía detuvo a unos 90 individuos y demoró a 300 seguidores de Universidad de Chile, quienes fueron sometidos a revisiones. Autoridades oficiales confirmaron que tres heridos permanecen graves, entre ellos un hincha chileno trasladado en estado crítico a un hospital cercano. Le puede interesar: Así quedó la tabla de posiciones tras el triunfo de Unión Magdalena sobre Millos
Lo que debía ser una noche de fútbol internacional terminó convertido en un escenario de violencia extrema, cuya resolución disciplinaria quedará ahora en manos de la Conmebol.