El fútbol turco atraviesa una crisis sin precedentes. La Turkish Football Federation (TFF) anunció que ha suspendido a 1.024 jugadores profesionales, incluidos 27 de la máxima categoría del país, la Süper Lig, en el marco de una investigación por apuestas ilegales.

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EFEEsta acción llega tras semanas de revelaciones explosivas: la TFF también detectó que 371 de los 571 árbitros activos tenían cuentas en casas de apuestas, de los cuales 152 habían realizado apuestas sobre partidos de fútbol. Te invito a leer: El deporte estadunidense en su peor momento: apuestas y amaños
Entre los implicados hay oficiales de primer nivel y jugadores de clubes históricos como Galatasaray y Beşiktaş.
Jugadores implicados en el tema de las apuestas
Según la TFF, el escándalo no se limita a los árbitros: jugadores de grandes clubes están entre los 1.024 referidos ante el órgano disciplinario.
Por ejemplo, se mencionan a jugadores como Ersin Destanoğlu de Beşiktaş y Eren Elmali del Galatasaray.
Las autoridades también han detenido a altos cargos. Un presidente de club de la Süper Lig, Murat Özkaya, del club Eyüpspor, fue arrestado junto a otros implicados por su rol en supuestas apuestas que violan la integridad deportiva.
El presidente de la federación, İbrahim Hacıosmanoğlu, calificó la situación como una “crisis moral” para el fútbol de Turquía y anunció que la TFF buscará la colaboración de la FIFA para habilitar una ventana de transferencias especial de 15 días que permita a los clubes cubrir bajas antes del cierre del mercado. Te invito a leer: Famoso tenista es suspendido por cinco años por tema de apuestas
El escándalo ha provocado que las competiciones de la Tercera y Cuarta división del país se suspendieran por dos semanas, mientras se continúa disputando la Süper Lig y la Primera.
Este escándalo de apuestas en Turquía plantea preguntas profundas sobre la transparencia y la fiabilidad de los resultados deportivos en uno de los campeonatos europeos de mayor perfil.
Clubes emblemáticos, jugadores y árbitros están ahora en el ojo del huracán, y el futuro del fútbol turco enfrenta una encrucijada que exigirá reformas urgentes.
