El partido se disputó en un estadio cargado de aficionados locales, quienes presenciaron cómo la definición del torneo se inclinó a favor de los “Leones de la Teranga”. El gol decisivo llegó por intermedio de Pape Gueye, delantero del Villarreal, mientras que Marruecos sufrió un golpe inesperado con el penalti fallado por Brahim Díaz.
A lo largo del encuentro, se registraron momentos de tensión y acusaciones de juego sucio que generaron protestas por parte de ambos equipos. La actuación del árbitro fue duramente cuestionada y la final estuvo al borde de ser suspendida, convirtiéndose en una de las más polémicas en la historia reciente de la competición africana. Lea aquí: Mbappé sobre los silbidos a Vinícius: “Si pitan, que sea a todo el equipo”
Con este resultado, Senegal logra su segundo título consecutivo en la Copa Africana de Naciones, consolidando su liderazgo en el fútbol continental. Marruecos, en tanto, queda con el subcampeonato en una jornada que será recordada más por la controversia que por el juego.
Una final que explotó en el tiempo añadido
El incidente se produjo tras la revisión en el VAR de un supuesto agarrón de El Hadji Malick Diouf sobre Brahim Díaz, que derivó en un penalti a favor de Marruecos. Minutos antes, a Senegal le había sido anulado un gol marcado por Abdolaye Seck debido a una falta de Abdoulaye Sack sobre Achraf.
La combinación de ambas acciones generó una reacción inmediata del seleccionado senegalés. El director técnico, Pape Thiaw, instó a sus jugadores a abandonar el terreno de juego como forma de protesta. Todos los futbolistas se retiraron al vestuario, excepto Sadio Mané, mientras que el equipo marroquí y el árbitro permanecieron en el campo. Durante casi 15 minutos, el encuentro estuvo detenido y la posibilidad de abandono era real. Lea aquí: ¿Cuándo juegan Real Madrid vs Mónaco por la Champions?: hora y dónde ver
De ídolo a enemigo: el penalti que cambió el destino de Brahim Díaz
Tras la reanudación del partido, suspendido momentáneamente por las protestas senegalesas, el penalti se ejecutó en el minuto 24 del tiempo de descuento. Brahim Díaz besó el balón antes de su lanzamiento y optó por una definición tipo “Panenka”, que fue detenida sin problemas por el arquero senegalés Edouard Mendy.
El fallo transformó la expectativa en decepción para Marruecos, cuyo público había depositado su ilusión en un título histórico. Hasta ese momento, Brahim Díaz había sido la figura más destacada del torneo, liderando la tabla de goleadores y manteniendo vivas las esperanzas de su selección. Su error pasó a simbolizar la frustración de un país que organizaba la Copa Africana por primera vez en más de 50 años y esperaba levantar el trofeo.