El Abierto de Australia ha vuelto a poner sobre la mesa el debate sobre el uso de la tecnología en el tenis profesional, tras la prohibición del dispositivo ‘Whoop’, una pulsera inteligente utilizada por algunos jugadores para monitorear datos fisiológicos como la frecuencia cardiaca, el descanso y la recuperación.
Figuras de primer nivel como Carlos Alcaraz, Jannik Sinner y Aryna Sabalenka se han visto obligadas a retirarse la pulsera antes de iniciar sus partidos, luego de que así se lo indicaran los jueces de silla durante el torneo. Lea aquí: El próximo rival de Jannik Sinner en el Abierto de Australia

El ‘Whoop’ es un dispositivo sin pantalla que registra de manera continua diferentes parámetros biométricos y los envía a una aplicación móvil. Su función principal es ayudar a los deportistas a controlar la carga de entrenamiento, prevenir lesiones y optimizar el rendimiento físico. A diferencia de los relojes deportivos tradicionales, está diseñado para usarse las 24 horas del día, con un enfoque centrado en la salud y el bienestar del atleta. El servicio funciona mediante una suscripción anual, que incluye el sensor, con precios que oscilan entre 199 y 399 euros.
La controversia surge a partir de la normativa de los torneos de Grand Slam, que prohíbe el uso de dispositivos tecnológicos portátiles durante los partidos. Esta postura contrasta con la de la Federación Internacional de Tenis (ITF) y los circuitos ATP y WTA, donde el uso de ‘Whoop’ está permitido e incluso respaldado por acuerdos comerciales oficiales.

Australia evalúa cambios en la normativa
“Actualmente, estos dispositivos no están permitidos en Grand Slams”, explicó a EFE un portavoz de Tennis Australia, aunque también señaló que el Abierto de Australia “está en conversaciones sobre cómo podría cambiar esta situación”.
Desde la organización reconocen que algunos de estos dispositivos ofrecen a los atletas información sobre la carga interna, como la frecuencia cardíaca, lo que les permite tener una visión más completa del esfuerzo que realizan y de la respuesta de su cuerpo. Pese a ello, en la presente edición del torneo en Melbourne varios jugadores han tenido que retirarse la pulsera antes de competir. Le puede interesar: Abierto de Australia: Alcaraz y Sabalenka ya están en semifinales

Uno de los casos más comentados fue el de Carlos Alcaraz, a quien la jueza de silla le solicitó quitarse el dispositivo, que llevaba oculto bajo una muñequera. El español acató la decisión sin incidentes, aunque el episodio generó debate en el entorno del tenis.
La bielorrusa Aryna Sabalenka, número uno del ranking femenino, también debió desprenderse de la pulsera antes de uno de sus encuentros. La jugadora manifestó su sorpresa por la norma y defendió el uso del dispositivo para el control de su salud, tal como lo permite la ITF. De igual manera, el italiano Jannik Sinner tuvo que retirarse el ‘Whoop’ antes de saltar a la pista, confirmando que la medida se aplica de forma generalizada.
Quienes se oponen al uso de estos dispositivos argumentan que los datos recopilados podrían emplearse en tiempo real con fines tácticos o de asesoramiento durante los partidos. Desde la empresa responsable del ‘Whoop’, en cambio, se ha cuestionado la restricción y se defiende que la información biométrica forma parte del bienestar personal del deportista y no representa una ventaja competitiva. Más aquí: Novak Djokovic: 400 victorias de camino a octavos en el Abierto de Australia

Entrenadores y especialistas en rendimiento han advertido que el tenis corre el riesgo de quedarse rezagado frente a otros deportes que ya han integrado la tecnología biométrica en plena competición. Así, la polémica ha abierto un debate más amplio sobre el equilibrio entre innovación tecnológica, igualdad competitiva e integridad del tenis profesional.

