El fútbol colombiano recibió este lunes una noticia alentadora. Omar Pérez, uno de los grandes ídolos de Independiente Santa Fe y Junior, fue dado de alta médica luego de superar el infarto que encendió las alarmas en los últimos días.

Otro jugador de la Selección Colombia sale lesionado a un mes del Mundial
EFEEl propio exfutbolista confirmó la información a través de un mensaje en sus redes sociales, donde explicó que, gracias a la atención oportuna y al trabajo del equipo médico, ya puede regresar a casa para continuar su recuperación bajo supervisión y siguiendo estrictamente las recomendaciones profesionales. Lea: Real Cartagena gana, sonríe en el frío de Bogotá y su hinchada es feliz
En su comunicado, Pérez destacó especialmente la labor de los médicos que lo atendieron y subrayó que el diagnóstico temprano fue clave para superar el episodio. Con palabras cargadas de gratitud, reconoció que el profesionalismo del personal de salud marcó la diferencia en un momento crítico para él y su familia.
Más allá del tratamiento clínico, el exvolante puso énfasis en el respaldo emocional recibido. Mensajes, oraciones y muestras de cariño provenientes de hinchas, colegas y clubes llegaron desde distintos rincones, un acompañamiento que, según confesó, fue fundamental durante los días más complejos.
Ahora, la prioridad de Omar Pérez está lejos de las canchas. El exjugador explicó que afrontará esta etapa con calma, concentrado en su bienestar y en compartir tiempo con su familia, especialmente con sus hijos Thiago y Franco, mientras recupera fuerzas de manera progresiva.
También hubo palabras de agradecimiento para su academia de fútbol OP10, sus excompañeros, amigos y familiares, así como para quienes enviaron mensajes sin importar colores o rivalidades. Un gesto que reafirma el respeto y la huella que dejó en el fútbol colombiano. Lea: El prodigio mundial del wingfoil entrena en El Laguito antes de su gira 2026
Ahora, nueva etapa
Con el alta médica confirmada y el apoyo intacto del entorno futbolero, Omar Pérez inicia ahora una nueva etapa marcada por la prudencia y la recuperación total. Su mensaje final fue claro: sanar bien, sin apuros, y volver a la vida cotidiana solo cuando el cuerpo y los médicos lo indiquen.