El mundo del fútbol observa con asombro el nuevo y particular destino de uno de los extremos más veloces y talentosos de la última década.
Douglas Costa, aquel jugador que deslumbró a Europa con sus regates eléctricos en clubes de la talla del Bayern de Múnich y la Juventus de Turín, se encuentra compitiendo en la Serie D de Italia.
A sus 35 años, el brasileño defiende los colores del AC Chievo Verona, un club histórico que lucha por resurgir desde la cuarta categoría del sistema de ligas italiano.
La llegada de Costa al Chievo Verona es el último capítulo de una trayectoria que, tras abandonar la élite europea, se convirtió en un periplo trotamundos por diversos continentes.
Antes de recalar en el barro del fútbol semiprofesional italiano, el extremo brasileño tuvo experiencias irregulares en la Major League Soccer (MLS) de Estados Unidos, un breve y nostálgico regreso a Brasil con el Gremio y una exótica aventura en la liga de Australia. Te invito a leer: Sudamericano Sub-20: Colombia, obligada a sumar ante Brasil en el hexagonal
Ninguna de estas etapas logró devolverle la estabilidad competitiva que disfrutó bajo las órdenes de técnicos como Pep Guardiola o Massimiliano Allegri, desembocando finalmente en esta modesta realidad en el Véneto.
A pesar del evidente declive en la categoría de los torneos donde participa, Douglas Costa parece haber encontrado en la Serie D un espacio para seguir disfrutando del juego sin las presiones asfixiantes de la alta competencia.
Douglas Costa y su habilidad con el balón
Sus destellos de calidad técnica siguen siendo evidentes ante rivales de menor envergadura, recordándole a los aficionados locales que, no hace mucho tiempo, sus centros y diagonales eran el terror de las defensas en la Champions League. Te invito a leer: Video: con cerveza en mano, así disfruta Ancelotti el Carnaval en Brasil
Mientras el Chievo intenta recuperar su lugar en el fútbol profesional, cuenta en sus filas con un veterano de mil batallas que, lejos de los grandes focos, ha decidido quemar sus últimos cartuchos en los campos más humildes de Italia.
