El centrocampista colombiano James Rodríguez eligió Estados Unidos como un entorno favorable para gestionar su condición física, históricamente afectada por lesiones.
Su llegada al fútbol estadounidense busca reducir la exigencia del calendario y la intensidad del juego, factores clave en su intención de sostener continuidad.
En este contexto, la MLS se convierte en una especie de laboratorio competitivo para Rodríguez, quien pretende dosificar cargas, evitar el desgaste excesivo y adaptarse progresivamente a los escenarios que albergarán la próxima Copa del Mundo.
No es un detalle menor: el torneo se disputará precisamente en territorio norteamericano, lo que le permite familiarizarse con condiciones logísticas, climáticas y deportivas. Te invito a leer: Buenas noticias: James Rodríguez evoluciona tras superar cuadro de deshidratación
El colombiano ya sabe lo que es rendir al más alto nivel en ese país. Durante la Copa América 2024, disputada en Estados Unidos, fue una de las grandes figuras del certamen y pieza clave en la campaña de la Selección Colombia, que alcanzó la final, su desempeño le valió el reconocimiento como mejor jugador del torneo, consolidando su vigencia en la élite internacional.
Un inicio lejos difícil en Minnesota United
Desde su llegada, los contratiempos han marcado el proceso de adaptación del ‘10’. Su debut se vio postergado inicialmente por problemas relacionados con el visado, lo que retrasó su integración al equipo. Posteriormente, fue suplente en el compromiso frente a FC Cincinnati y, cuando todo apuntaba a que sumaría sus primeros minutos ante Nashville, una lesión aplazó nuevamente su estreno.
Finalmente, el 15 de marzo, James disputó sus primeros minutos oficiales con Minnesota United, ingresó al minuto 64 en la dura derrota como visitante frente a Vancouver Whitecaps, en un partido que dejó más dudas que certezas para el equipo y el jugador. Te invito a leer: Minnesota United se pronuncia sobre la salud de James Rodríguez
Su segunda aparición se dio ante Seattle Sounders, donde apenas jugó 13 minutos en el empate sin goles en condición de local. Ambos encuentros evidenciaron la falta de ritmo competitivo del colombiano, situación que también se reflejó durante su paso reciente por la Selección Colombia.
