El béisbol de las Grandes Ligas amaneció este sábado de luto tras confirmarse la muerte de Bobby Cox, histórico exmanager de los Bravos de Atlanta y miembro del Salón de la Fama.
La noticia provocó una ola de reacciones en todo el deporte estadounidense, especialmente entre quienes compartieron con él durante una de las etapas más exitosas de la franquicia.
Los Bravos fueron los primeros en pronunciarse y destacaron el legado imborrable del dirigente, a quien calificaron como “el mejor manager que haya vestido el uniforme” del equipo. Lea: Cavaliers reaccionaron a tiempo y vencieron a Pistons en un cierre dramático
La organización recordó que bajo su mando Atlanta conquistó 14 títulos divisionales consecutivos, cinco banderines de la Liga Nacional y la Serie Mundial de 1995, considerada una de las mayores gestas de la franquicia.
Las muestras de cariño de antiguos jugadores reflejaron la profunda huella humana que dejó Cox. El legendario lanzador John Smoltz aseguró que nunca quiso jugar para otro dirigente, mientras que el curazoleño Andruw Jones lo describió como “un segundo padre”, recordando la cercanía que construyó con varias generaciones de peloteros.
Otro de los testimonios más emotivos fue el de Walt Weiss, quien recordó la derrota en la Serie Mundial de 1999 frente a los Yankees. El exjugador confesó que todo el vestuario sintió que le había fallado a Bobby Cox, una sensación que, según dijo, demostraba el enorme respeto y afecto que el manager inspiraba dentro del equipo.
También hubo palabras de admiración por fuera de Atlanta. El actual inicialista de los Dodgers, Freddie Freeman, evocó un recuerdo familiar junto a Cox durante la pretemporada de 2017, mientras que el venezolano Ozzie Guillén agradeció públicamente la ayuda que recibió para convertirse en coach y luego en manager en las Grandes Ligas.
Desde la oficina de las Grandes Ligas, el comisionado Rob Manfred resaltó que Cox encabezó “una de las mejores eras de excelencia sostenida en la historia del béisbol”. Manfred destacó su capacidad para desarrollar talento, liderar equipos competitivos y construir una cultura ganadora que marcó a toda una generación de aficionados de Atlanta.
Varias organizaciones deportivas se sumaron al homenaje. Los Toronto Blue Jays recordaron que Cox los condujo a su primer título divisional en 1985, mientras que los New York Yankees expresaron sus condolencias a la familia del estratega. Incluso equipos de otras ligas, como los Falcons de la NFL y Atlanta United de la MLS, destacaron el impacto que tuvo en la identidad deportiva de la ciudad de Atlanta.
Un legado insuperable
El gobernador de Georgia, Brian Kemp, resumió el sentimiento que dejó su partida: “Georgia y el condado de los Bravos han perdido hoy a una verdadera leyenda”. Bobby Cox deja una carrera de casi tres décadas como manager y un legado que trascendió las victorias, convirtiéndose en símbolo de liderazgo, lealtad y grandeza para el béisbol.
