Con la quinta exhibición en solitario y el quinto beso a la foto de familia que lleva pegada en el manillar, el danés Jonas Vingegaard (Visma Lease a Bike) sentenció el Giro imponiéndose en la vigésima etapa, disputada entre Gemona del Friuli y Piancavallo, de 200 km y 3.750 metros de desnivel.
De forma aplastante, superior al resto, Vingegaard rubricó su paseo triunfal en su primer Giro con la “manita”, una quinta victoria que le encumbra como uno de los grandes corredores de la historia que han puesto su nombre en las tres ‘grandes’.
Además el triunfo será inolvidable, pues en su maillot recordaba la tragedia del terremoto que asoló Friuli en 1976 con casi 1.000 víctimas mortales: “Friuli agradece y no olvida”. Te invito a leer: Jonas Vingegaard sigue intratable en el Giro de Italia: ¡Cuarta etapa ganada!
La firma del campeón se inició con un ataque marca de la casa a 9,8 km de la cima de Piancavallo. Desde ese momento ya nadie le vio el dorsal, se fue solo, con tiempo para el deleite, hasta iniciar su protocolo habitual: besito al manillar, donde la imagen de su mujer e hijos le inspira, y otro beso al anillo.
Amoroso el danés, que cruzó la meta con un tiempo de 5h.03.55, a una media de 39,6 km/h. A 1.15 minutos llegaron los otros inquilinos del podio, luchando por el prurito de ser segundo. Lo fue el austríaco Felix Gall (Dectahlon) y tercero, el australiano ganador del Giro 2022 Jai Hindley (Red Bull Bora). Los tres conformarán el podio final de la carrera rosa. Te invito a leer: Jonas Vingegaard da otro golpe sobre la mesa y gana en la subida a Corno alle Scale

