En el fútbol, la gloria y la tragedia a menudo caminan por la misma senda, y Weimar Asprilla acaba de experimentar ambas en cuestión de días.
El guardameta colombiano se convirtió en la gran figura y héroe de Independiente Santa Fe durante la histórica eliminación de River Plate en la Copa Libertadores. Sin embargo, detrás de sus atajadas decisivas en territorio argentino se escondía una angustia profunda: el reciente terremoto que azotó al departamento del Chocó destruyó por completo la vivienda de su familia.
A pesar del impacto emocional que representa perder el hogar de la infancia, el guardameta demostró un temple bajo los tres palos, sosteniendo al equipo cardenal en los momentos de mayor presión.
Lejos de dejarse vencer por la adversidad, Asprilla afrontó el compromiso internacional con la determinación de brindarle una alegría a los suyos en medio de la crisis. Te invito a leer: Hincha murió en pleno partido entre River Plate y Santa Fe por Copa Sudamericana
Tras concluir el encuentro y concretarse la gesta deportiva, el arquero compartió la tranquilidad de haber puesto a salvo a sus seres queridos.
Detalló que logró trasladar a su madre hacia la ciudad de Medellín, mientras que su padre se encuentra en Bahía Solano, una zona que afortunadamente no sufrió estragos de la magnitud registrada en Quibdó.
Con una madurez admirable, el futbolista restó peso a las pérdidas materiales y priorizó el bienestar físico de sus progenitores, señalando que en momentos tan complejos lo verdaderamente valioso es que ambos continúan con vida y salud. Te invito a leer: Santa Fe elimina a River Plate en la Copa Sudamericana
La actuación de Asprilla no solo m
etió a Santa Fe en las páginas doradas del continente, sino que transformó su nombre en un símbolo de resiliencia, demostrando que la verdadera fortaleza de un deportista se mide por su capacidad de resurgir ante los golpes más duros de la vida.

