En un partido de desarrollo trabado, friccionado y por momentos enmarañado, la calidad individual fue el faro que iluminó la semifinal de la Copa Libertadores.
Allí emergió con luz propia el cartagenero Jorge Carrascal, el ex-River Plate que se adueñó de la pelota, le imprimió su sello de distinción al encuentro y dejó en claro que la potestad del “joga bonito” sigue intacta en sus botines.
Desde el pitazo inicial, Carrascal entendió las necesidades del juego y no dudó en asumir el protagonismo. Con su picante gambeta y esa rebeldía característica de su fútbol, se convirtió en un dolor de cabeza para el esquema defensivo del rival. Te invito a leer: Copa Libertadores: Estudiantes y Flamengo se van en cero; serie abierta en el partido de vuelta
El cartagenero no se quedó estático; por el contrario, se movió libremente por todas las zonas del campo, pidiendo la pelota, pidiendo cancha y acumulando contarios que intentaron despojarlo del balón sin éxito.
El punto culminante de su actuación llegó en una jugada magistral pegada a la banda: Carrascal pisó la esférica con la elegancia que lo caracteriza e hizo un cambio de ritmo. La acción, que dejó descolocada a la defensa rival, terminó abruptamente cuando Gonzalo Piovi lo bajó con una durísima entrada.
Fue el reflejo de una constante a lo largo de los 90 minutos: los rivales, desbordados por el talento del colombiano, solo pudieron frenarlo mediante el juego fuerte, acumulando un total de cinco faltas en el partido. Te invito a leer: Video: Jorge Carrascal le dio vital triunfo a Flamengo en el Brasileirao
Flamengo y Estudiantes empataron 0-0 y todo se definirá en la vuelta.

