Saúl “Canelo” Álvarez volvió a firmar una página dorada en su trayectoria tras derrotar por decisión unánime al franco-camerunés Christian Mbilli.
En una velada estelar celebrada en el Kingdom Arena de Riad, Arabia Saudita, el tapatío dio una lección de serenidad y manejo sobre el cuadrilátero, asegurando las tarjetas de los jueces con puntuaciones de 115-112, 116-111 y 117-110. Con este triunfo, Canelo recuperó la corona mundial de peso supermediano del Consejo Mundial de Boxeo (CMB).
Durante la contienda, Mbilli arrancó intentando imponer ritmo y volumen de puñetazos, empujando en varios pasajes al mexicano hacia las cuerdas.
Sin embargo, la efectividad y compostura de Álvarez prevalecieron. Canelo administró el desgaste físico de su oponente, respondió con precisas combinaciones al rostro y al cuerpo, y neutralizó la agresividad del hasta entonces monarca con una defensiva hermética.
El desarrollo del combate estuvo marcado por la astucia estratégica del peleador jalisciense. A medida que avanzaban los asaltos, Mbilli fue perdiendo contundencia y efectividad en sus envíos.
La desesperación del franco-camerunés derivó además en un descuento de punto durante el octavo episodio por asestar un golpe ilegal a la nuca de Canelo, factor que terminó por inclinar definitivamente la balanza en el puntaje oficial.
En los asaltos finales, Álvarez ratificó su jerarquía al conectar las manos más claras y contundentes sobre la lona. Pese a que Mbilli intentó forzar un intercambio abierto en el último asalto buscando un golpe milagroso, la frialdad y el jab de Canelo le permitieron controlar las acciones hasta escuchar el de sonar de la campana definitiva.
El Canelo sigue vigente
Este resultado devuelve a Canelo Álvarez a lo más alto de las 168 libras, consolidando su vigencia en las carteleras de mayor envergadura internacional a nivel global. Tras recuperar la faja del CMB en territorio del Medio Oriente, el multicampeón azteca reafirma su lugar indiscutible entre los nombres de peso de la disciplina contemporánea.
