En Sudamérica, la cuna del astro Lionel Messi, donde el fútbol es más que un deporte, es una triste realidad que disfrutar de los emocionantes partidos de eliminatorias para la Copa del Mundo se ha convertido en un privilegio inalcanzable para muchas personas debido a los altos costos de las boletas. Lea aquí: Las razones de la salida de Hubert Bodhert de Independiente Santa Fe
Durante la primera ronda de la eliminatoria para el Mundial de 2026, que se llevó a cabo en septiembre pasado, surgieron quejas generalizadas sobre los precios exorbitantes en los países apasionados por el fútbol. Desde el entrenador de Messi, Lionel Scaloni, hasta los aficionados que luchan con bajos salarios en economías inestables con altas tasas de inflación, como Colombia, donde las entradas para los partidos en Barranquilla se ubican entre las más caras de la región, según la Agencia AFP. El costo promedio ronda los $438 mil pesos colombianos, en un país donde el salario mínimo es de $1.160.000 mil pesos. Pablo González, un trabajador en una universidad de Barranquilla, se ha visto obligado a resignarse a perderse el partido de su selección ante Uruguay debido a la falta de recursos.
“En mi caso, es simplemente imposible (pagarlo)... hay personas con un alto poder adquisitivo, pero uno no puede disfrutar de eso”, lamentó González en una entrevista con AFP.
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La boletería VIP$>
La Federación Colombiana de Fútbol incluso ofreció una categoría “VIP” con una amplia gama de beneficios, incluyendo transporte, comida y más, por un costo cercano a los $1.400.000 pesos. Estos precios resultan inalcanzables para muchos aficionados.
En Argentina, donde el fútbol es un sentimiento nacional, la situación no es menos complicada. El país enfrenta una inflación anual del 120% y una tasa de pobreza que supera el 40% de la población. Para el próximo encuentro contra Paraguay, las entradas promedian los $520 mil pesos colombianos. Ante la gran demanda de fanáticos deseosos de ver a Messi y compañía, la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) lanzó el “AFA ID”, un tipo de abono que da prioridad en la compra de entradas a quienes lo adquieran. La categoría “Oro”, que ofrece más beneficios, alcanza los $60 millones de pesos colombianos, una cifra significativamente superior al salario mínimo argentino de $1.300.000 mil pesos colombianos.
El entrenador Lionel Scaloni reconoció que le resulta costoso comprar entradas para su familia y expresó su deseo de que más personas pudieran disfrutar del fútbol, pero señaló que no tiene control sobre los precios. Lea aquí: Ya se conoce el día y la hora del partido de Colombia y Brasil en Barranquilla
Algunos observadores consideran que estos precios son “excluyentes de algo popular como el fútbol”, como lo afirmó Candela Thompson en una nota de la agencia estatal argentina Télam.
En Brasil, los precios varían según la capacidad socioeconómica de la ciudad sede de los partidos, mientras que el interés por la “Seleção” ha disminuido entre los brasileños.
El capitán de la selección chilena, Arturo Vidal, conocido por su origen humilde, también ha levantado la voz en contra de los altos costos de las entradas. Antes del partido contra Colombia en septiembre, Vidal pidió públicamente una reducción en los precios para asegurar que el estadio estuviera lleno. Lea aquí: Uruguay entrenó en la sede de Junior, jugadores aprovechan y se toman fotos
En Uruguay, los dirigentes admitieron su error al fijar precios elevados que impidieron que el Estadio Centenario de Montevideo se llenara en el debut oficial del entrenador Marcelo Bielsa. La Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) redujo ligeramente los costos para los partidos de eliminatorias en octubre en un intento por hacer que el fútbol sea más accesible para los aficionados.
En resumen, los altos costos de las boletas están creando una brecha entre las clases populares y sus ídolos futbolísticos en Sudamérica, lo que ha llevado a protestas y llamados a la reducción de precios en toda la región.