El pasado domingo 21 de mayo fue un día especial para Harold Ramírez y su familia, pues ese día, los aficionados que llenaron el estadio Tropicana Field llevaron una peluca azul, en homenaje a Elián, su hijo, quien es autista. Todos los 21 de mayo se celebra el Día de la Conciencia Sobre el Autismo y los seguidores de los Rays de Tampa Bay mostraron todo su apoyo al pelotero cartagenero, quien se pinta el pelo de azul, color asociado con el autismo, una discapacidad de neurodesarrollo caracterizada por una serie de limitaciones, incluyendo la interacción social y la comunicación. Su look es en honor a su pequeño. Lea aquí: Entrevista: Julio Teherán, sinónimo de esfuerzo, talento, paciencia y fe
“Agradecido con el equipo y todos los aficionados por hacer esto posible, se que igual que Elián y muchos niños lo disfrutaron. En mi opinión, si todos viéramos el mundo cómo lo ve Elián de seguro el mundo sería muy bueno “, dijo Ramírez en sus redes sociales.
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Por su hijo
Harold está viviendo una buena temporada en el béisbol de las Grandes Ligas, pues como designado batea para .310, con siete jonrones y 20 carreras impulsadas. Su equipo es líder de su División en la Liga Americana. En la caja de bateo piensa en Elián y por eso llega el contacto oportuno.
“Todos los días me sorprende con palabras nuevas. Es muy inteligente. Es increíble lo inteligente que es”, agregó el cartagenero, quien fue campeón con Caimanes de Barranquilla en la Serie del Caribe.
Más de autismo
También conocido como trastorno del espectro autista (TEA), es una condición neurológica y de desarrollo que afecta la forma en que una persona se relaciona, se comunica y percibe el mundo que le rodea. Es considerado un trastorno del neurodesarrollo, lo que significa que los síntomas generalmente se presentan en la infancia y persisten durante toda la vida de una persona.
El autismo se caracteriza por una amplia variedad de síntomas, los cuales pueden manifestarse de manera diferente en cada individuo. Algunos de los síntomas más comunes incluyen dificultades en la comunicación verbal y no verbal, dificultades en la interacción social, patrones repetitivos de comportamiento, intereses limitados y actividades estereotipadas. Las personas con autismo también pueden tener sensibilidades sensoriales, es decir, pueden ser muy sensibles o poco sensibles a ciertos estímulos como el sonido, la luz o el tacto.
Es importante tener en cuenta que el autismo es un espectro, lo que significa que hay una amplia variabilidad en cuanto a la gravedad y los tipos de síntomas que experimenta cada persona. Algunas personas con autismo pueden tener habilidades excepcionales en áreas específicas, como las matemáticas o las artes, mientras que otras pueden tener discapacidades intelectuales asociadas.
No existe una cura para el autismo, se pueden implementar intervenciones y terapias que ayuden a las personas con autismo a desarrollar habilidades sociales, de comunicación y autonomía, y a mejorar su calidad de vida.
Es importante destacar que el autismo no es una enfermedad ni algo que deba ser “curado”. Las personas con autismo tienen muchas fortalezas y habilidades únicas, y con el apoyo adecuado, pueden alcanzar su máximo potencial y participar plenamente en la sociedad.