A Javier Ozuna, barranquillero, pero radicado en Cartagena hace más de 20 años, nadie le conoce por su nombre. Todos le llaman Junior, como el equipo que lleva en lo más adentro de su corazón. Vea el video: Junior, un amor que no tiene límites para Javier Ozuna
Vive en función de Junior, está pendiente a todo momento, a toda hora revisa sus redes sociales para saber qué ha acontecido, siempre quiere estar enterado de sus últimas novedades. Lea aquí: Se nos fue Mario Rossito, leyenda del boxeo colombiano
Su corazón, asegura, es rojo, blanco y azul. “Mi sangre no es solamente roja, también tiene azul y blanco. Póngale la firma que es así”, asegura sonriente, mientras se prepara para la entrevista.
Muy seguramente es el hincha más acérrimo que tiene el Junior en La Heroica y si no lo es seguro que está en el top 3. “Mi vida es Junior, yo me visto 363 días del año con atuendos de Junior, solo me pongo ropa diferente el 24 y 31 de diciembre y eso porque mi mujer me la monta y quiero llevar las fiestas en paz con ella”, asegura Javier, de 38 años, quien vive loco y obsesionado con el equipo de Barranquilla. Lea aquí: Harold Ramírez y Giovanny Urshela siguen bateando de hit
Es de esos hinchas locos, con fiebre aguda por el equipo de sus amores, se acuesta y se levanta con la camiseta puesta. Vive en el populoso barrio de San José de Los Campanos, en donde tiene una terraza que se llama “Donde Junior”. Quien viva en ese barrio sabe dónde queda ese sitio.

Como buen barranquillero es alegre, relajado y un poco sobrado. “Ey Junior es tu papá y tú lo sabes”, suele decir a menudo en las polémicas que arma con hinchas de Nacional y América, con los que más tiene enfrentamientos verbales.
“No le pierdo ni pie ni pisada a mi Ju, Ju. Voy a casi todos los partidos en el Metropolitano de la Liga, también llego a las concentraciones de los hoteles y a sus entrenos de vez en cuando. Llevo más de 10 años tomándome fotos y compartiendo con la banda del tiburón. Varios de sus jugadores me han regalado sus camisetas, tengo una colección y cuando te digo que tengo una colección es porque es así”, comenta.
Y es que al entrar al cuarto de su residencia se observa un palo largo en forma de L en donde tiene todas las camisetas. También tiene gorras, sudaderas, pantalonetas, petos, mochilas, vasos y otras cosas más. Duerme incómodo, con las camisetas prácticamente sobre su cuerpo, pero él es feliz así”.

“A Cartagena le debo mucho, me vine para acá porque aquí encontré el amor de mi vida, se llama Betty Baldovino y con ella tengo un hermoso hijo (13 años), pero mi corazón siempre está con Junior, mi equipo del alma”.
Javier tiene un perro que se llama Rocky Junior, así como un pick up con el nombre de Junior Turbo Lasser, su moto está disfrazada de Junior y entre las cosas que utiliza a diario tiene pulseras, esclava y anillo con el escudo de Junior. Y cuando su teléfono celular suena se escucha un grito de gol del Junior tu papá. “Ese es un vacile original, a mí me nace ser así, vivo feliz disfrazado de Junior”.

Sueña con ver campeón a Junior de un torneo internacional. “Estuvimos cerca de ganar la Sudamericana, pero la perdimos en los penales. Te soy honesto cada vez que recuerdo ese momento se salen las lágrimas. A este equipo yo lo amo demasiado”, agrega.
No pierde la fe, confía en la nómina que se ha armado en este segundo semestre. “Este año tenemos una gran banda, vamos por ese título de la Liga y después vamos con todo por esa Copa Libertadores. Mi Junior se merece una estrella internacional, hemos hecho méritos carajo”.

Seguirá vistiéndose de juniorista prácticamente todos los días del año, consiguiendo camisetas originales de esa institución porque ese se ha convertido en su mejor forma de vivir. “Ey compa yo vivo por y para mi familia y también por mi Junior, esas son las razones por las cuales me levanto con ganas de seguir luchando cada día”, recalca.
Su hijo, quien se llama Junior, asegura: “Mi papá vive loco de amor por ese equipo, cuando Junior gana es feliz y cuando pierde se amarga el día. Yo soy hincha de Junior y obviamente me duele que pierda, pero no me amargo mi vida con las derrotas”, comenta Junior Ozuna.
“Cuando yo conocí a Javier me gustaba muchísimo el fútbol, pero ahora ya no tanto, se la pasa a toda hora hablando de Junior, no se aburre. Risas”, agrega doña Betty.
Javier Ozuna dice que amará a Junior por siempre. “A ese equipo no me lo saca del corazón nadie. Junior siempre será tu papá”, remata.
