Inglaterra venció 5-3 a Suiza en la ronda de penales para alcanzar las semifinales del Campeonato Europeo tras igualar 1-1 el sábado hasta en el tiempo extra.

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Carlos Caballero VInglaterra atinó sus primeros cuatro penales antes de que Trent Alexander-Arnold ganara el encuentro con el quinto. El portero inglés Jordan Pickford evitó el disparo de Manuel Akanji, quien tomó el primer penal de Suiza. Lea aquí: Fórmula Uno: Russell saldrá primero en Silverstone; Verstappen fue cuarto
Los ingleses perdieron la final de la Eurocopa en el 2021 ante Italia en penales y ahora espera a su rival de la próxima ronda el miércoles en Dortmund que saldrá del duelo entre Holanda y Turquía.
El encuentro se fue a tiempo extra después de que el delantero inglés Bukayo Saka anotó a los 80 minutos para cancelar el tanto de Breel Embolo cinco minutos antes.
Los suizos tuvieron mejores oportunidades de ganar en el tiempo extra, incluyendo el disparo de Xherdan Shaqiri que pegó en el travesaño tras un tiro de esquina.
La jerarquía de los ingleses
Cuando va por detrás en el marcador, Inglaterra se transforma, nada espléndido, pero su ambición rebasa sus miedos, liberada cuando siente que no tiene nada que perder ni guardar, resurgida cuando se ve contra las cuerdas, como ocurrió antes en octavos y ahora en cuartos ante Suiza, a la que ganó a contracorriente, con el 1-1 de Bukayo Saka en el minuto 80, y con más acierto en la decisiva tanda de penaltis.
Lanzó primero Inglaterra. Gol de Palmer. Después Suiza. Paró Pickford el tiro de Akanji. Después anotó Bellingham, con un pena máxima perfecta. Igual que lo hizo Schär justo después. O Saka para el 3-1 para su equipo al ecuador de la tanda. Shaqiri puso el 3-2. Quedaban dos lanzamientos para cada uno. Ivan Toney marcó el siguiente. También Amdouni. Y sentenció Alexander Arnold. Está en semifinales. No es favorito ante nadie.
Otro ejercicio de supervivencia, agonía y temores del equipo británico, que apuntó de nuevo al fiasco, se levantó de repente, subsistió en la prórroga y sonrió, aliviado, eufórico, cuando se sintió en las semifinales de la Eurocopa 2024 con todas las dudas posibles, pero también con todas las aspiraciones, a la espera de su adversario del miércoles en Dortmund.
Pero, realmente, no ha espabilado Inglaterra. Ni siquiera una vez avistado el abismo, observado de frente, cara a cara, el fracaso en los octavos de final ante Eslovaquia, ha despertado el grupo británico de verdad. Alguna vez parece que sí. Porque presiona, juega en campo contrario, interviene Foden en la creación, arranca Jude Bellingham imponente, con una ruleta, un regate, un golpe de zancada, aparece Kane, expone ambición....
Y casi siempre parece que no; en ese ciclo insustancial de juego, prudencia y carencia de identidad por la que ha transitado durante la primera fase y más allá, como si el fútbol fuese simplemente una cuestión de inercia, que de repente aparece como si nada, que no requiere de todos los elementos que se intuyen de Inglaterra, pero no son tangibles.
Están en el ambiente, en la presunción, pero ni se ven ni se tocan. Mucha responsabilidad de Gareth Southgate, sin duda como entrenador, pero también de sus jugadores. Él no tiene la culpa de que Trippier oriente mal un control a la contra. O que Saka sea irreconocible cuando regatea, acomoda el balón o intenta algo más que jugar para atrás en comparación con el Arsenal. Sí que Bellingham apenas entre en juego. O que Kane sea una isla a la que le sobrepasan los balones por arriba. Su único remate del primer tiempo fue un despropósito.
Ni siquiera debió contar como ocasión. No lo fue. No hubo ninguna. Ni para Inglaterra, en el que Mainoo funciona mejor en el medio que Gallagher o Alexander Arnold, ni para Suiza, que tampoco transmitió nada en su puesta en escena. De apariencia atrevida inicialmente, como en otras ocasiones en este torneo, fue precavida realmente, a la espera de acontecimientos mientras el tiempo corría y sus contados ataques rozaban la irrelevancia. Lea aquí: Tour de Francia: Segundo triunfo al ‘sprint’ para el eritreo Biniam Girmay
Ni una sola parada de Pickford ni una tampoco de Sommer, entre bostezos en la grada, en todo el primer acto. No cambió su sistema Southgate como se preveía en la víspera, de nuevo con una línea de cuatro atrás, con Walker por la derecha y Trippier por la izquierda, pero con matices: la intervención de Foden en la creación. Prometió al principio, se diluyó después, en cuanto Suiza también comprendió que el atacante ahí es menos incordio.
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