En el Hard Rock Stadium, en donde el colombiano Édgar Rentería conectó el hit de oro que le dio la Serie Mundial de Béisbol a los Marlins de la Florida en 1997, se respira un gran ambiente en al previa de la final de la Copa América de los Estados Unidos. Lea aquí: Colombia, con la bandera en la piel y la esperanza de ser campeones

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Carlos Caballero VMiami, que recibe la final, está que colapsa con esta finalísima, pues un río humano se dibuja en todas las calles que conducen a este escenario que tiene capacidad para 63 mil personas.
Los primeros en llegar al recinto deportivo son los colombianos, que marcan territorio con el amarillo, azul y rojo, apoyando a Colombia en el sueño de conquistar su segunda Copa.

Argentina, que ostenta 15 trofeos de este certamen, espera sumar el título 16. De repente, el azul y blanco también se comienza a ver a los alrededores, en una clara muestra que la mancha amarilla esta vez no será tan sólida en las tribunas.
Los argentinos llegan con ínfulas de grandeza, como suele suceder con la mayoría de ellos. “Tenemos historia, somos los actuales campeones, iremos por una corona más, somos Argentina, somos los mejores”, se le escucha gritar a un hincha argentino en el parqueadero.
Suena la música colombiana a todo timbal en el parqueadero del Hard Rock Stadium. Se escucha una canción muy conocida del Joe Arroyo: “En Barranquilla me quedo”.
Un grupo de colombianos baila y se abraza, integrado, unido en un mismo propósito, el de empujar desde el primer minuto a Colombia para conseguir un buen resultado.
Pasan las horas, las graderías comienzan a llenarse, los colombianos no se amilanan, llegan optimistas, conscientes que enfrentarán a un gran rival, pero optimistas de poder dar un salto de calidad, saben que tienen una cita con la historia, una gran oportunidad de levantar una copa ante los actuales campeones del mundo. Lea aquí: Atención: así formará Colombia ante Argentina en la final de la Copa América

