El Real Madrid, con goles del francés Kylian Mbappé, el alemán Antonio Rüdiger y el brasileño Endrick Moreira, los tres en la segunda mitad, se impuso este martes al Stuttgart (3-1) en la primera jornada de la fase de grupos de la Liga de Campeones.

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Carlos Caballero VEl conjunto blanco se adelantó en el marcador en el primer minuto de la segunda parte por medio Kylian Mbappé, tras asistencia del brasileño Rodrygo Goes, y el equipo alemán empató a los 68 con un gol de cabeza de Deniz Undav a la salida de un córner. Lea aquí: Bayern, con 4 goles de Harry Kane, aplasta al Dinamo de Zagreb
A los 83, tras un saque de esquina desde la izquierda botado por Luka Modric, Rüdiger marcó el 2-1o de cabeza tras imponerse en el salto a su defensor, y en el tiempo añadido Endrick marcó el tercero con un disparo desde la frontal en una jugada a la contra.
Todavía sin finura
Sin encontrar aún la imagen que se espera por la dimensión de su proyecto, el Real Madrid firmó un nuevo triunfo sin finura, sobreponiéndose a las dudas entre paradas salvadoras de Courtois, el estreno en ‘Champions’ con gol de Mbappé y la participación decisiva de Modric al rescate a balón parado, con una asistencia a Rüdiger.
Las noches europeas del Bernabéu con las que soñaba Mbappé ya le tienen como gran protagonista. Su bautizo encontró la dificultad aliada entre el sello definido de un Stuttgart que regresó 14 años después a la ‘Champions’, jugando como si nada tuviera que perder, y el momento de indefinición futbolístico por el que atraviesa el Real Madrid.
Ya es el séptimo partido de la temporada, demasiados para seguir añorando a Kroos, para que falte finura en la conexión de su tridente y para seguir exhibiendo desajustes tácticos que han borrado la sonrisa del rostro de Carlo Ancelotti. Al técnico más laureado aún no le gusta lo que ve en su equipo. Endeble en el primer acto desde una presión mal ejecutada, desgastado corriendo tras balón con centrocampistas que llegaban tarde a la marca en fase defensiva, y defensas que se sintieron superados en inferioridad.
El rival 112 del Real Madrid en Europa encontró un escenario ideal para exponer su forma de entender el juego. Quiso el balón y le dio buen trato. Encontró espacios para explotar la inseguridad madridista desde el inicio, cuando Millot avisaba a los dos minutos con su disparo cruzado a Courtois, de que nacía una de esas citas de la Liga de Campeones en las que el resultado dependería de su inspiración.
Y Courtois demostró que anda más fino que la mayoría de sus compañeros. Gracias a su firmeza el Real Madrid no se fue al descanso perdiendo. Ocho disparos, cuatro paradas del portero belga. Al Stuttgart no le importó que el duelo fuese un intercambio de golpes ni correr el riesgo de ser castigado con un contragolpe que asoma vertiginoso al juntar a Rodrygo, Vinícius y Mbappé. Lea aquí: Liverpool remonta un duro partido ante el Milan en la Champions League
Es indiferente de la falta de finura en la construcción del juego la seguridad de que Mbappé aparecerá en ataque. Un equipo que recuperaba a Tchouaméni y Bellingham pero que encontraba la inspiración en el desgaste físico de Fede Valverde para mejorar la intensidad. Porque el Real Madrid temblaba entre la inseguridad de Lucas Vázquez en el lateral, la falta de centímetros de Carvajal como central y de automatismos. La entrada de Militao tras el descanso aumentó la autoridad.
Sintió el Stuttgart que una pérdida o un error sería vital en casa del campeón. Perdonó Rodrygo la primera pero se mostró más fino en el uno contra uno, más eléctrico e incisivo desde la derecha. El peligro lo ponía Mbappé para avisar a Nübel. Siempre cayendo hacia su izquierda para inventar un pase desaprovechado por Tchouaméni o con disparos con más potencia que colocación.
Los errores en la definición los cometió el Stuttgart que en su mano tuvo un guión diferente del partido. Millot perdonó un mano a mano completamente solo tras fallo de Lucas, cruzando en exceso su disparo. Y se encontró con el paradón a mano cambiada de Courtois que minutos después se hacía grande en una salida a la desesperada para impedir el gol a Führich.
Necesitaba el Real Madrid la aparición de Vinícius, referente los últimos años pero alejado aún del jugador desequilibrante que era en cada encuentro. Apenas dos fogonazos para buscar a Mbappé y un disparo que repelió el larguero en el segundo acto en los momentos en los que el viento iba de cara para su equipo. La madera había evitado antes el gol de Undav, cuando el Stuttgart sorprendió en inferioridad en una rápida transición que salvó Carvajal desviando el disparo que cayó sobre el travesaño.