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La cartagenera que amó el atletismo en Tierra Santa

María Angélica Manrique es una cartagenera que nunca hizo deporte en Cartagena. Desde hace 17 vive en Israel, en donde se desempeña como profesora de atletismo, deporte que ama y adora.

CARLOS CABALLERO VILLA

23 de febrero de 2021 05:57 AM

María Angélica Manrique nunca se imaginó que lo suyo sería el atletismo, pues desde niña casi nunca tuvo contacto con ningún deporte.

Desde hace 17 años partió desde Cartagena, su tierra del alma, partió a Estados Unidos a estudiar y perfeccionar el inglés.

Ahí, en territorio norteamericano, conoció a Oren Nehbas, un israelita que se desempeñaba en ese entonces como militar. Se enamoraron y decidieron juntar sus vidas para siempre. Y entonces, Israel sería el destino para ellos.

Es madre de tres hermosas niñas: Maya Sofía, Daniela y Mila.

“Un día, aburrida de la misma rutina comencé a caminar, luego a correr y me quedó gustando, hice 4 kilómetros, luego 6, luego 10, luego 21 kilómetros. Dije esto es para mí, me voy a estudiar a Tel Aviv, sabía que podía ayudar a mucha gente a correr, hace tres años abrí el negocio, entreno a gente que no tiene experiencia al correr o personas que de joven corrieron, pero de adulto ya no lo hacen y los llevo a un buen nivel de competencia”, dice María Angélica, de 42 años y quien es graduada como comunicadora social de la Universidad Tadeo Lozano de Cartagena.

Ahora se la pasa de maratón en maratón y de evento en evento. Su vida gira en torno al atletismo y es feliz ayudándole a la gente a entrenar este deporte en Israel. Es entrenadora de carreras largas, graduada en la Escuela Profesional del Deporte en Tel Aviv.

En Cartagena vivió en Bocagrande, sector El Laguito. Estudió su secundaria en el colegio Eucarístico.

“He asistido a las medias maratones de Praga y Vienna. En Israel hemos participado en las más grandes maratones como la de Tel Aviv, Eilat, Haifa, Tiberias, entre otras”, dice emocionada María Angélica, quien nunca corrió en Colombia y amó el atletismo en Tierra Santa.

“Al principio trabajaba en traducciones, pero encontré en el atletismo mi verdadera vocación, gracias al impulso que me dio mi esposo, que me entrenó, logré meterme por completo en este deporte”, recuerda esta cartagenera que profesa un gran amor por su familia y extraña su ‘Corralito de Piedra’.

“Mis últimos récords personales han sido 10 kilómetros en 53 minutos. He hecho en media maratón 2 horas. El atletismo ha cambiado mi vida. Han sido 6 años de carreras continuas, de muchos entrenamientos para mejorar personalmente y ayudar a mis corredores a encontrar su mejor estado de forma”, recalca Manrique, quien cuenta que para hacerse una profesional le tocó aprender hebreo, un idioma sumamente complicado con el que estudió anatomía y fisiología.

Vive feliz al lado de su familia y encontró en el atletismo una forma de vivir mejor. Su esposo e hijas le apoyan. “Además de entrenar a corredores a llegar a su objetivo (5 km, 10 km, 21 km, 42. km) también soy instructora de TRX y entrenamiento funcional para corredores y jóvenes adolescentes. Técnica de corredores es una de las clases más importantes en mis entrenamientos, ya que puedo mejorar la pisada, el movimiento de cada corredor para que no tenga lesiones”, afirma orgullosa de sí misma.

Cada dos veces al años abre grupos de principiantes, luego los pasa al grupo de avanzados y esta afición le ha servido para encontrar una forma de ganarse la vida. “Ser corredora es un regalo que me he dado a la vida, gracias al deporte somos más disciplinados, sensibles, competitivos y nos demostrarnos cada día que sí se puede, que es posible llegar a la meta, con esfuerzo y voluntad”, remata.