El béisbol es un deporte netamente para hombres. Requiere mucha destreza e inteligencia a la hora de batear, fildear y correr las bases y hacer las estrategias.
Tiene algo especial que me tiene enamorada desde que comencé a entenderlo y a vivirlo. Mis padres y hermanos me dejaron ese gran legado en el ‘rey de los deportes’.
Me considero una mujer muy afortunada por haber escogido este estilo de vida, rodeada de niños, padres de familia, amigos, entrenadores, dirigentes, árbitros y peloteros. ¡Esto es maravilloso!
De joven veía jugar sóftbol a mi papá en el estadio Miguel Medrano del barrio Crespo y luego a ver a mis dos hermanos Wilber y William Morales en el campo del colegio La Salle y en el estadio Once de Noviembre ‘Abel Leal’ cuando ellos jugaban en los equipos de Primera Categoría de ese entonces.
El amor por la pelota caliente fue creciendo como un río bajo un torrencial aguacero y ese enamoramiento llegó a su punto máximo cuando mi hijo mayor comenzó a jugar béisbol y yo lo llevaba a entrenar a los distintos estadios de la ciudad.
La gente comenzó a notar que yo tenía un don especial para convertirme en una líder natural, una dirigente con credibilidad, pues mi forma ser tan abierta y extrovertida me permitía relacionarme con muchas personas de todas las condiciones sociales.
El haber conocido al periodista y anotador Arnulfo Alcázar me permitió llegar a la Liga de Béisbol de Bolívar en la presidencia del difundo Raymundo Osorio.
Allí comencé a realizar la labor de coordinadora en la categoría Preinfantil.
Aprendí el arte de la anotación gracias a Arnulfo Alcázar y trabajando en la Liga tuve la dicha de ser varias veces delegada de los seleccionados de Bolívar a los torneos nacionales.
Las personas en esta bonita familia deportiva me comenzaron a llamar la ‘dama del béisbol’ porque siempre me veían en los campos y en los torneos locales, regionales y nacionales, siempre con una sonrisa.
La Federación Colombiana de Béisbol me dio la oportuniodad de ingresar a sus filas y con ellos sigo trabajando en los eventos que organizan.
He sido colaboradora en la parte logística de la Federación en las convocatorias de los seleccionales de Colombia a varios torneos internacionales.
Con Tito Quintero, el creador del Torneo de Desarrollo de Béisbol, he trabajado también como coordinadora de sus torneos de menores y eso me ha dado una gran experiencia en este tipo de labor.
Con el Club Profesional Tigres de Cartagena trabajé varias temporadas como coordinadora logística en la Liga Profesional de Béisbol.
Con esa experiencia adquirida fundé hace once años el Club Metropolotanos de Cartagena, una de las organizaciones deportivas más importantes del béisbol menor en Cartagena y Bolívar.
En la actualidad pertenecen a mi club más de 100 niños de diferentes barrios de La Heroica. Ellos no solo reciben una formación deportiva en cuanto al aprendizaje del béisbol sino que también los formamos como personas.
Le doy gracias a Dios, a mis dos hijos y a mi compañero por aporyarme cien por ciento y sin condiciones en mis actividades deportivas.
Me considero una mujer muy feliz por lo que he alcanzado y felicito también en este mes aquellas mujeres, que al igual que yo, han luchado para abrirse camino en este difícil mundo.
El Club Metropolitanos de Cartagena cumplieron 11 años en la pelota caliente de Bolívar. Su fundación fue un 20 de noviembre de 2018.
“Nuestra misión es que a través del béisbol podamos formar hombres de bien. Haciendo énfasis en que la educación y el deporte van tomadas de la mano”, dice Patricia Morales, la presidente de este club y quien es su principal motor.
“Debo darle gracias primero a Dios y a los padres de familia por el gran apoyo a este proyecto y por hacer que este club se haya posesionado en el béisbol de Bolívar”, agregó la dirigente.
Destacó que dos peloteros de este club fueron firmados para organizaciones de Grandes Ligas. Se trata de Dayán Frías (Indios de Cleveland) y Elí Morón (Dodgers de Los Ángeles).
Patricia destacó que el éxito de esta organización deportiva es el trabajo en equipo.

