El golpe que había recibido Colombia en el juego ante Gran Bretaña, con la pizarra en contra 7-5, fue durísimo.
Pero Colombia se levantó en pie de lucha, buscando levantar cabeza en el Chase Field,, de Phoenix, Arizona, (Estados Unidos).
La mentalidad era una sola, la de ganar, pues sabía que práticamente no tenía mañana. Entonces, la tropa de Jolbert y Orlando Cabrera, tenía que dar un paso al frente para ganar una batalla que se necesitaba.
Pero al frente tenía una Canadá con más experiencia a la que derrotó en el Clásico Mundial de Béisbol en Miami en 2017. Lea aquí: Así le fue a República Dominicana, el gran favorito del Clásico Mundial

Con dos outs, Óscar Mercado, en la parte alta del tercero, conectó el primer hit del juego, pero luego fue puesto fuera de circulación cuando se disponía a robarse la segunda base.
Reiver Sanmartín fue llamado a la lomita de los sustos en el tercer inning, con dos hombres en bases, a reemplazar a Adrián Almeida, quien no hizo el trabajo bien en ese episodio.
Sanmartín entró lanzando strikes y ponchó a Otto López, luego dominó a Abraham Toro, a quien le obligó a sacar un elevado corto al jardín central, pero Bo Naylor le dio hit y Canadá anotó la primera carrera. Ponchó a Owen Cassie y así se fueron al dogout, con pizarra 1-0 en contra. La cosa comenzaba a complicarse y había que despertar, reaccionar, sacudirse y no dejar que se pasaran los episodios.

En la baja del cuarto, Harold Ramírez la estrelló contra la barda, pero el batazo solo le dio para un hit. Gio Urshela se ponchó y Jorge Alfaro bateó para doble play. Así cayó el telón de los cuatro completos.
El quinto, con un out en la pizarra, preocupó con un doblete de Eduar Julien, luego Sanmartín golpeó a Freddie Freman y las cosas, con hombre en primera y segunda, se pusieron más complicadas. Después una base intencional a Tyler O’Neel y se llenaron las bases. Jared Young despachó un elevado corto y fue el segundo out de este episodio y el último lanzamiento para Reiver.
Al montículo llegó a lanzar por Colombia Jhon Romero, quien controló a Otto López para colgar el tercer out de la entrada.
El juego iba rápido y Colombia nada que ponía a sonar sus bates, estaban silenciados y el dogout también. La Tricolor necesitaba un palo que le permitiera empatar el juego, volver a alegría y llenarse de coraje para ir a ganar el juego.
La preocupación comenzaba a rondar en el ambiente porque, según el reglamento, solo los cuatro primeros de cada grupo garantizarán su presencia en el próximo Clásico Mundial de Béisbol. Había que meterle el acelerador y salir a demostrar de qué estamos hechos.
Y jugados ya 7 episodios completos, Colombia no encontraba el camino, sus batazos llegaban fáciles a las manillas de los canadienses. Solo había una carrera de diferencia, pero la defensiva y el pitcheo del rival era casi perfecto.
En el octavo, Otto López recibió con triple a Pedro García y el tema se ponía más complicado. Con cero outs, Canadá iba nuevamente a la carga para intentar ampliar la ventaja. Abrham Toro se ponchó tirándole, Bo Naylor hizo lo mismo, pero Owen Caissied dio hit y trajo una carrera más al plato a favor de Canadá. La pizarra se puso 2-0.
La barra de Colombia, de unos 200 aficionados, que se encontraba regada en diferentes partes del estadio, comenzaba a comerse las uñas, el juego casi expiraba, restaban seis outs para vencer o morir.
Pasaron por el plato en el octavo, Reynaldo Rodríguez, Melbrys Viloria, con ponche cada uno, y Jordan Díaz, con rola fácil a la segunda. Colombia parecía ya resignada y entregada. Eso era doloroso.
Otto López la sacó del parque con dos hombres en base a Carlos Ocampo y le puso el sello a la victoria, puso a ganar a Canadá 5-0 y dejó un dolor profundo en los fanáticos colombianos,
