Es un hecho la entrada en vigencia del TLC con Canadá a partir del 15 de agosto y no debe existir preocupación por el que se tramita con Estados Unidos, porque puede estar para septiembre u octubre. Entre tanto, el tratado con Turquía le da ventaja a productos como las frutas, el café y los aceites. Así lo señaló el Ministro de Comercio, Industria y Turismo de Colombia, Sergio Díaz-Granados, en entrevista concedida a Colprensa.
Entiende la preocupación del sector automotriz ante otros TLC, los que pueden adelantarse con Corea del Sur y China, afirmando que no habrá desgravación unilateral acelerada más allá de lo que Colombia negocie. Así mismo, ve al país como un gran competidor que ya abrió su industria al mundo.
Al hablar sobre las Pymes, preocupados por esa tendencia del comercio, Díaz Granados asegura que ellas participan en macrorruedas de negocios internas y tienen una batería de instrumentos que las ayudará a foguearse para el ingreso a grandes mercados. Resume diciendo que en el ministerio aspiran a que el país, para el 2014, se tenga acceso a 1.400 millones de consumidores, productos de TLC con más de 50 países.
- Parece que cada vez el TLC con Estados Unidos se dilata más. ¿A qué se deben tanta traba y tanta discrepancia? A raíz del TLC ya no hay discusión, como hace unos años. La relación entre Colombia y Estados Unidos está cada vez más clara y nítida en el aspecto comercial y hay total decisión del gobierno del presidente Obama de mandar a aprobación el tratado, en eso no hay duda. Todo trámite político tiene una ley compleja, máxime si el entorno económico en el cual se debate es complejo y de incertidumbre, que es lo que hemos visto. El problema en realidad va alrededor del techo de la deuda, del funcionamiento y financiamiento del presupuesto americano, mientras esa discusión no se termine de dilucidar y esclarecer, vamos a tener la situación infortunada de que los avances de la negociación comercial no se vean y no es solo en el caso de Colombia, también están los de Panamá y Corea (del Sur).
- ¿De qué fecha estamos hablando?
Desde el primer día hemos dicho que el 2011 es el año del tratado y cuando me preguntan de aproximar una fecha, pues no tengo la bola de cristal para saber cuándo va a ser. Creo igual que puede ser en septiembre o en octubre. Me sorprendería positivamente si lográramos que antes de que termine esta legislatura en el Congreso americano (antes del verano en agosto), tuviéramos una eventual aprobación en una de las dos cámaras, eso sería muy positivo. Creo que no hay que afanarse y que una vez llegue la luz a la discusión de fondo, que es el techo de la deuda en EE.UU., pasarán de una vez los acuerdos comerciales.
- En ese orden de ideas, ¿qué sigue?
Lo que estamos esperando es que el gobierno del presidente Obama presente formalmente los proyectos a juicio del Congreso, momento desde el que comienzan a correr unas fechas que prescriben a los tratados, que son 90 días para su aprobación. Políticamente estamos bien, tenemos los votos suficientes para que el tratado sea aprobado, muestra de ello fue la votación simulada hace quince días; hay mayoría por Colombia tanto en Senado como en Cámara.
- ¿Internamente crean incertidumbre posiciones como la del expresidente Ernesto Samper, mostrando preocupación con respecto al futuro de ese TLC, expresada al término del encuentro de la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores?
Cada quien tiene derecho a tomar su impresión de las circunstancias y a interpretarlas. La decisión del gobierno americano está explícita y la votación simulada es un paso trascendental, lo que falta es que se presenten los proyectos cuando logré resolver su discusión interna. Estamos confiados en que Estados Unidos cumplirá con su parte y aprobará el tratado, hay que esperar.
- Mientras tanto se habla de otros tratados, con Turquía, Japón, Australia y China, ¿cómo van esos procesos?
Turquía va muy bien, se hizo una segunda ronda en Ankara y se avanza; es un mercado de 76 millones de personas que es un puente entre Asia y Europa, con una población emergente y una economía joven y pujante como la nuestra. Tenemos complementariedad en materias primas que producen y necesitamos y viceversa, igual con alimentos y les daría ventaja a productos nuestros como frutas, café y aceites. Estamos trabajando para generar un acuerdo sólido. Adicionalmente se va abrir embajada y oficina comercial en Estambul, con el fin de tener presencia fuerte tanto en lo diplomático como en lo comercial. Aspiro a que al finalizar el año hayamos avanzado en el cierre de esta negociación.
- ¿Y con Corea?
Con Asia en general se ha hecho un trabajo de irnos aproximando cada vez más, la semana pasada me reuní con mis homólogos de Corea del Sur y de China. Con Corea aspiramos a que hacia finales de agosto se reúnan los negociadores para que pongan un cronograma de rápida conclusión. En el caso de China ya tuvimos reuniones muy productivas.
- Eventuales tratados con China y Corea preocupan mucho al sector automotriz…; Entiendo la preocupación y lo que les hemos expresado a ellos es que no habrá una desgravación unilateral acelerada en el tiempo, más allá de lo que Colombia haya negociado.
- ¿Qué ha negociado Colombia?
Ha negociado acceso del sector automotriz con más del 60 por ciento de la producción mundial de vehículos al día de hoy, es decir, Corea representa un 5% o un 6 % de la producción mundial, de tal forma que pensar que Corea pueda ser un gran competidor de la industria nacional no lo vería con los mismos ojos. Colombia ya abrió su industria a la competencia mundial, particularmente con México, Estados Unidos, Brasil, Argentina, Canadá y Europa, que son países en los que se producen vehículos en escalas masivas. Buscaremos una serie de inversiones y decisiones adicionales que complementen estas decisiones, para que nuestro sector gane competitividad y pueda defender su mercado interno y crecer con sus exportaciones.
- ¿El tratado con Canadá en qué va?
Esta listo, estamos en la recta final del inicio del proceso, el 15 de agosto entra en vigencia y se hará la presentación oficial. Se van a reforzar las vitrinas comerciales con más presencia en Montreal y Toronto, lo que nos va a dar una capacidad de estimular las misiones comerciales colombianas y este año vamos a tener compradores canadienses en Colombia y vendedores colombianos en Canadá, nos interesa aprovechar al máximo ese mercado.
- ¿Cuáles son las fortalezas que como ministro ve para nuestro país, de cara a esa apertura al mundo?
Hay que identificarlas en tres: dar acceso estable a ciertos productos donde hay una gran capacidad para exportar: café, frutas y etanol, por ejemplo; segundo, hay una oportunidad para la industria colombiana en el caso de materias primas elaboradas, confecciones, plásticos y alimentos, en mercados demandantes como los de la Unión Europea y Norteamérica; y tercero, que los tratados generan un camino para atraer la inversión, no es solo lo que puede vender, es lo que puede recibir como inversión en razón a ellos.
- ¿Pueden verse afectadas esas inversiones, por hechos de orden público que se han presentado en el país últimamente?
La ley básica de la República es la seguridad, presupuesto que no se puede perder nunca, porque genera confianza, crecimiento económico, atracción para el país y mejor clima de negocios. Confiamos en la capacidad de nuestras Fuerzas Armadas para evolucionar estratégica y tácticamente para repeler cualquier intento de perturbación. Aspiro a que estos hechos no lastimen lo que se ha construido con esfuerzo durante muchos años y que da estabilidad al país.
- En generación de empleo ¿qué efectos tendrá esta suma de TLC?
En la medida en que la economía crezca se genera empleo y se mejoran las condiciones. Este año la economía tiene previsto crecer por encima del 5%, con lo cual lograremos llevar el desempleo a un solo dígito. Mi mayor preocupación está en no tener a la vuelta de estos tres años el acceso preferencial a los mercados, es decir que los TLC no se encuentren operando en plena vigencia. Nuestra aspiración como ministerio es que para el 2014 tengamos acceso a 1.400 millones de consumidores y TLC con más de 50 países.
- Al hablar de calidad y competitividad, ¿se está dando trato preferencial a las pequeñas y medianas empresas para que puedan ingresar a esos mercados?
Para el caso de las Pymes se tiene toda una batería de instrumentos para ayudarlas a que exporten, inclusive enseñarles a participar en macrorruedas de negocios para el mercado interno. Es una preparación para hacer citas de negocios, llevar los catálogos, hacer las ventas. Estos programas, unidos a los que tiene Proexport hace muchos años, permiten crear una cadena de preparación con el mercado nacional y que se pueda exportar a los mercados con acceso preferencial, como los casos de Suiza desde el 1 de julio y Canadá a partir del 15 de agosto.
-¿Qué productos se pueden encarecer y cuáles se pueden abaratar?
No creo que se produzca el efecto de encarecimiento, más bien el de mejora competitiva, es decir podrán importarse, por ejemplo, materias primas de Suiza y Canadá que se requieren hoy sin aranceles de esos mercados y las más beneficiadas van a ser las pequeñas y medianas empresas que trabajan para el mercado doméstico. El efecto de encarecimiento no lo veo por ninguna parte, más bien abaratamiento, porque hay más competencia.
- ¿Qué productos tendrá Colombia para ofertar hacia el futuro?
El portafolio no puede ser el mismo de hace 30 años, tiene que empezar a desarrollar unas habilidades y unos excedentes de exportación a partir de fortalezas. Creo que Colombia va a tener que pensar de qué manera genera nuevos productos y nuevos portafolios de exportaciones que generen mayores divisas.
- ¿Qué metas generales tiene la cartera de comercio, industria y turismo?
Muchas y muy ambiciosas. En comercio se aspira a que en el 2012 se vean en ejercicio los tratados con Europa y Estados Unidos. La industria, en la que vemos un crecimiento importante al 4 por ciento, queremos que siga creciendo, identificando los cuellos de botella en los 25 sectores que hay y solucionándolos de la mano de otras autoridades, como en el caso de la vivienda y minería. Que este último sector se haga un aporte importante en materia de empleo. En turismo se va creciendo al 15 % anual; el primer semestre del año creció en un 14% con respecto al año anterior, a pesar de la ola invernal y de las dificultades en infraestructura; deseo que mantengamos esa tasa de crecimiento y que cada año sea récord en turismo respecto al año anterior.
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