El índice Nikkei de los 225 principales valores ganó 56,46 puntos para terminar en 8.455,35 puntos al cierre de la última sesión de un año que había comenzado por sobre los 10.000 puntos y en el que perdió 17,3%.
El año que pasó estuvo marcado por el encarecimiento del yen, el sismo del 11 de marzo y sus efectos catastróficos en la central nuclear de Fukushima, así como por la desaceleración del crecimiento internacional acentuado por los sobresaltos de la economía estadounidense y por la crisis de la deuda y financiera en varios países de Europa.
La actividad para esta última sesión fue muy baja con sólo 838,89 millones de títulos intercambiados en el primer mercado, un volumen dos veces inferior al de una sesión normal.
En paralelo el dólar tendía a caer levemente frente al yen, situándose en alrededor de 77,50 yenes al cierre de Tokio.
El euro continuó cayendo para cambiarse a esa hora entre 100,20 y 100,30 yenes.