Por sorteo le correspondió la vaca 117, que al igual que las otras 34 reses entregadas el pasado lunes en el Coliseo de Ferias Fulgencio Segrera, estaban preñadas, pues esa condición permite que el programa se multiplique entre más beneficiarios. Pero curiosamente, horas antes de recibir su donación, la vaca parió y Estela, a diferencia de los otros beneficiarios, salió con dos ejemplares del recinto ferial.
“Vacas por la paz” es el programa social que adelanta la Fundación Colombia Ganadera (Fundagán), de la mano de la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán), el cual se inició hace 4 años.
María Fernanda Cabal, directora de Fundagán, reconoce abiertamente que el programa es una adaptación de uno ideado por una fundación estadounidense. El programa se nutre de donaciones que hacen ganaderos, empresarios y empresas que quieren respaldar esta iniciativa.
Cabal, junto a Luis Magín Guardela, director de la Umata del Distrito, y Miguel Torres, representante de Fedegán en Bolívar, lideró las donaciones y recordó que la primera “Vacatón”, la cena donde se reciben las donaciones, se recogieron 900 vacas, las cuales se entregaron en distintas regiones de Colombia, utilizando la red de Fedegán. En la segunda se recibieron más de 1.000. Este año se entregarán 500 y el año entrante las restantes. “Queremos multiplicar cada donación porque la pobreza rural es muy grande y la vaca es una esperanza para cada familia”, sostuvo.
“La gente cree en el programa, le tienen confianza, les gusta y recibimos muchas donaciones. La meta es seguir creciendo. Fedegán tiene que aprovechar lo que tiene y generar una labor solidaria que no le cuesta sino algo mínimo”.
Los beneficiarios
El primer año, el programa benefició a familias desplazadas que ya tuvieran adjudicación de terrenos y a campesinos sin tierra. En este último año se adicionaron soldados, miembros de la Infantería de Marina y la Policía, víctimas de uso de armas no convencionales, que dejaron su trabajo para volver al campo, pues la mayoría son de familias campesinas.
La Fundación Colombia Ganadera también desarrolla otros programas, entre ellos el de donación de carne y leche permanente, ayudando a ancianatos y comedores comunitarios.
Igualmente está el Programa de Genética que recibe pajillas en donación, por parte de asociaciones de ganaderos o pequeños productores. Estas se reciben gratis y se venden a $6.000 en los Tecnigán, que están a disposición de los campesinos pequeños para mejorar la calidad de sus propios ganados. La otra iniciativa es de asesoría a los ganaderos víctimas de la violencia y el desplazamiento (ver recuadro).
Luis Magín Guardela, director de la Umata, señaló que el convenio que permitió esta donación tiene una duración de 1 año y se espera suscribir un segundo este año para entregar, al menos, otras 40 vacas y tres toros puros registrados, para mejorar la genética.
En enero y febrero se recogieron las primeras 40 crías de las 106 vacas que se entregaron hace año y medio. En total se han entregado 181 semovientes a 181 pequeños ganaderos. La receptividad de la gente es tanta que nos piden que entreguemos más. Esto representa una caja de ahorro para el campesino. Es seguridad alimentaria, sostuvo.
Tengamos memoria
En consonancia con la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras, Fundagán ofrece asesoría a todos los ganaderos para que acudan a las personerías y reclamen sus derechos, como víctimas o despojados de tierra, señala María Fernanda Cabal, directora de Fundagán.
“Recogemos, a través de buzones en los comités departamentales, información si los ganaderos han sido o no víctimas, y si han sido despojados. Los llamamos a que nos cuenten su historia. En octubre, se publicará un libro. Tenemos historias de todo el país”.
“Buena parte de esas historias provienen de ganaderos del sur de Cesar y Bolívar, como también de los Santanderes, regiones que al igual que Urabá, fueron de alta conflictividad, porque allí las invasiones de tierra fueron promovidas por el Eln y el Epl. Muchos de esos promotores de invasiones terminaron siendo paramilitares. Mire la complejidad del problema y muchos reclamantes que están llegando no han sido despojados, fueron invasores del Epl y el Eln. Hay que tener mucho cuidado por parte de los jueces agrarios con la intervención que van a hacer. Pueden afectar gente buena, de buena fe, que va a ser victimizada sin tener porque. Ese es el peligro que yo le veo”, concluyó.
Testimonios
Estela Suárez Sierra, corregimiento de Bayunca.
“Vuelvo a tener una vaca gracias al programa de Fundagán y la Umata. Yo había adquirido una de mi cuenta, pero hace tres meses, aproximadamente, un rayó cayó sobre un lote de ganado, entre ellos varios donados por la campaña “Vacas por la paz” y la mía. Siete se perdieron. Me entero que la vaca que hoy me tocó ya parió en los corrales del Coliseo. Estoy muy agradecida. Pertenezco a una asociación de campesinos y estamos cultivando melón y poseemos una producción de peces (tilapia, mojarra negra y bocachico), con el apoyo de la Umata”.
Tomasa, líder de Membrillal
“Para mi esto es algo impresionante lo que está haciendo la Umata y Fedegán. Es una cosa buena para quienes somos víctimas del conflicto armado. Vivo en Membrillal, pero provengo de San Antonio, corregimiento de San Onofre (Sucre). Mi vaca se llamará “Tomasa”. Tengo 8 hijos, 6 hembras y dos varones, más una organización comunitaria donde trabajo con 36 mujeres, con patios productivos de la Umata”.
Heberto Mendoza de Avila, del corregimiento de Arroyo Grande.
“Voy a recibir por primera vez una vaca de este programa. En el pasado tuve ganado y ahora vuelvo a tener por estar en la Asociación Campesina de Arroyo Grande. Es un magnifico programa. Es una ayuda para el campesino. Siembro yuca, maíz, patilla, millo, yuca. Tengo 9 hijos y la vaca es una ayuda importante”.



