Un grupo de campesinos de San Jacinto encontró en la apicultura una opción para reactivar su economía familiar y diversificar sus ingresos, después de superar los rigores del desplazamiento y las secuelas del conflicto que azotó a la región. (Lea aquí: En Bolívar producen miel de abejas para prevenir el trabajo infantil).
Juan Leones Carbal, víctima del desplazamiento, inquieto por generar ingresos en medio de esa problemática, junto a un compañero buscó quien les asesorara en apicultura y al final, a través de las Alianzas Productivas, encontraron la puerta para entrar a la apicultura.
A los tradicionales cultivos de maíz, yuca, ají tabasco, tabaco, ñame y aguacate de los Montes de María, se sumó la producción de miel de abeja y sus subproductos.
Te puede interesar:
Bancolombia suspenderá algunos servicios este fin de semana: fecha y hora exacta
De la actividad apícola se obtienen siete productos y subproductos: miel, jalea real, propóleo, cera, apitoxina, embrión y polen. En San Jacinto sólo se trabaja la miel, cera y polen “los otros no lo hacemos porque no tenemos las condiciones, los equipos y la infraestructura que ello requiere”, dice Leones.
Leones pertenece a la Unidad Productiva Celda Real (mielypolen.celdareal@gmail.com y @mielpolen_celdareal) de la cual es su representante legal y la misma tiene 7 apiarios, con casi 200 colmenas. También hacen parte de la unidad Eliécer Escudero, Jorge Arrieta, Guillermo Díaz, Alberto Lora, Néstor Escudero, Jalcer Leones, Manuel Leones y Juan Pimienta. Esta unidad productiva, que nació legalmente el 17 de mayo de 2018, surgió con 12 familias y hoy hay 8. Algunos de estos pequeños productores están afiliados a Cooapomiel, Cooperativa Multiactiva de Apicultores Orgánicos Montes de María.
Los apiarios están en varias veredas de San Jacinto y el corregimiento de Arenas, tales como La Aguadita, San Pedro y La Flecha.
En la región de los Montes de María la producción promedio por colmena es de 40 a 45 kilos.
Para la comercialización de la miel, esta unidad productiva tiene empaques en diferentes presentaciones y se vende en el mercado nacional (Antioquia y Bogotá), en el regional (Cartagena, Barranquilla, y Mompox) y localmente (San Jacinto).
Agradece a la Universidad de Cartagena por ayudar a buscar mercados internacionales y la posibilidad de sacar sus productos y subproductos al exterior.
Asegura que los apicultores de la región han recibido apoyo del Ministerio de Agricultura, la Agencia de Desarrollo Rural (ADR), la Secretaría de Agricultura de Bolívar y el Sena. “Sí hay apoyo institucional”, precisa.
Para los apicultores de San Jacinto uno de sus mayores problemas son las vías de penetración a las veredas, deterioradas en un alto porcentaje y sin mantenimiento hace varios años, y aunque en algunos tramos hay placa huella, cuyos trabajos duraron años para ejecutarse, el estado general de los carreteables es crítico. “Ello dificulta la comercialización de los productos y genera mayores costos y merman los ingresos de los productores”, dijo.
Otro problema es la comercialización. No hay compradores directos y los intermediarios se llevan buena parte de las ganancias de los apicultores.
Leones, que lleva 20 años en la actividad, considera que “la apicultura es una actividad muy rentable y mis hijos estudiaron gracias a la apicultura y son profesionales”. (Lea aquí: El Salado: un pueblo que encontró en las abejas la fórmula para resistir y sanar).