Pese a que varios analistas, líderes gremiales y centros de pensamiento le han venido solicitando a la Junta Directiva del Banco de la República acelerar la reducción de la tasa de interés de política monetaria, para estimular el crédito, el consumo e impulsar el crecimiento de la economía, el gerente del Emisor, Leonardo Villar, dijo este jueves en Cartagena que la entidad será “cautelosa” y “no caprichosa” en sus decisiones.
Al intervenir en el Congreso de Tesorería de Asobancaria, Villar dijo: “Creo que hay tres argumentos principales a favor de la cautela. El primero tiene que ver con que a pesar de la tendencia descendente de la inflación, esta continúa fuertemente por encima de la meta (más de 5 puntos porcentuales). Colombia tiene la segunda inflación más alta de la OCDE, después de Turquía, y el tercero de Latinoamérica, después de Argentina y Venezuela”. (Lea aquí: Banco de la República baja la tasa de interés a 12,75%).
“El segundo argumento a favor de la cautela tiene que ver con las expectativas de inflación y la credibilidad en la meta del Banco. Si bien las expectativas han ido ajustándose a la baja, no todas ellas son consistentes con el logro de la meta en el horizonte, de 12 a 18 meses, anunciada por la Junta Directiva del Banco en noviembre pasado”.
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“El tercer argumento para la cautela se relaciona con la incertidumbre. El riesgo de una reducción más audaz en el corto plazo es que ella pudiere aumentar las probabilidades de tener que frenar o revertir el proceso de relajamiento de la política monetaria. Esos riesgos se hacen evidentes frente al fenómeno de ‘El Niño’, que podría ser más fuerte, con impactos mayores sobre la oferta de alimentos y los costos de la energía eléctrica”, dijo Villar.
Recordó que desde diciembre pasado la Junta Directiva del banco inició una política de reducción de las tasas de interés. “La posibilidad de ser más audaces en la reducción de la tasa de interés en el futuro, dependerá críticamente de que la inflación siga bajando a una senda consistente con el cumplimiento de la meta y que las expectativas de inflación se ajusten en consonancia con la credibilidad de la meta y que factores de incertidumbre, como los asociados al fenómeno de ‘El Niño’ vayan cediendo el paso a perspectivas más certeras”.
Dijo, además, que “las discusiones públicas sobre política monetaria que ha adoptado el Banco de la República se plantea con frecuencia un dilema entren la búsqueda de una menor inflación y el costo que esto genera en términos de crecimiento económico. Creo que se trata de un falso dilema. La alternativa que tenemos no es entre bajar la inflación o crecer más. Por el contrario, bajar la inflación es indispensable para que tengamos tasas de interés en niveles bajos, que estimulen la inversión y aumentar el crecimiento a mediano y largo plazo. Bajar la inflación puede implicar sacrificios en el crecimiento en el corto plazo, pero en una perspectiva de tiempo más amplia la menor inflación es indispensable para incrementar el crecimiento sostenible de la economía”.
Destacó que las tasas de interés de política que fija el Banco de la República son exclusivamente las correspondientes al mercado interbancario a un día de plazo. Las tasas de más largo plazo, tanto las de los TES y los créditos que otorgan los bancos a los hogares y las empresas se definen libremente en el mercado y dependen de manera crítica a las expectativas que tienen los diferentes agentes sobre lo que creen que será la inflación y de lo que serán las tasas de interés de política en el futuro.
Villar reconoció “que el endurecimiento de la política monetaria y el aumento de las tasas de interés empezó a manifestarse en los últimos meses de 2022 y de manera más clara en el 2023, en un menor dinamismo de la demanda y un ajuste de los desequilibrios”.
En respuesta a un columnista nacional, Villar recordó que “las decisiones que tomamos en el Banco de la República no responden a caprichos”.
Finalmente, anticipó que el equipo técnico del Banco estima un crecimiento del PIB en 2023 del 1,0% y algo ligeramente inferior en 2024 (0,8%).
Para ANIF, Centro de Estudios Económicos, los resultados de la inflación de enero (0,92%, con una variación anual de 8,35%) “refuerza el optimismo frente a la capacidad del Banco de la República por controlar el poder adquisitivo de la moneda. Como consecuencia, podemos esperar que el Emisor encuentre argumentos para extender el relajamiento de las condiciones monetarias”.
Por su parte, María Claudia Lacouture, presidenta de la Cámara Colombo Americana (AmCham Colombia), calificó los resultados de inflación así: “Es un buen resultado que en enero de 2024 la inflación anual se ubicó en 8,35%, según el Dane, lo cual debe favorecer el proceso de reducción de tasas de interés por parte del Banco de la República y esencial para el proceso de reactivación económica que necesita el país”.
“No obstante, al revisar el detalle, los precios de los alimentos vuelven a presentar incremento y los precios de la electricidad presentan aumento por cuarto mes consecutivo, por lo que es necesario mantener la cautela y las medidas para contrarrestar el impacto del fenómeno de ’El Niño’, que se agudizaría en las próximas semanas afectando cultivos y suministro de agua potable”. (Lea aquí: Baja en tasa de interés es “positiva”, pero “tímida”: gremios y analistas).