El pasado 14 de octubre la Real Academia Sueca de Ciencias otorgó el premio Premio Nobel de Ciencias Económicas 2024 a los estadounidenses Acemoglu, de origen turco, Simon Johnson y James Robinson, ambos de origen británico por sus estudios sobre cómo las instituciones influyen en el desarrollo y la desigualdad de las naciones. A Robinson, profesor de la Universidad de Chicago, le llaman el “colombianista” porque es doctor Honoris Causa y profesor en la Escuela Internacional de Verano en Economía durante más de 20 años en la Universidad de Los Andes. Lea: Nobel de Economía 2024 para Acemoglu, Johnson y Robinson
En una entrevista para este medio, el politólogo, magíster en filosofía, doctor en economía y profesor de la Universidad Tecnológica de Bolívar, Pablo Abitbol, profundiza en la relevancia de los aportes investigativos para Colombia por parte de los galardonados, indica fragmentos claves del libro “Por qué fracasan los países” Además, explica el impacto de instituciones extractivistas e inclusivas en el país y su relación con el conflicto armado, y los retos que enfrenta el sector empresarial en Cartagena y la sociedad civil en la construcción de una sociedad más equitativa.
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- ¿Cuáles son las contribuciones de la obra de Acemoglu, Johnson y Robinson en el estudio de la economía teniendo en cuenta su reciente Premio Nobel?
La contribución de Acemoglu, Johnson y Robinson radica en la aplicación de métodos de investigación robustos para identificar los factores que permiten el desarrollo económico y la prosperidad sostenida de las sociedades, así como aquellos que lo impiden. Sus hallazgos coinciden con otras investigaciones en ciencias sociales y política, destacando que las sociedades donde los colonos se asentaron para vivir y crear instituciones presentan mayores índices de desarrollo en comparación con aquellas donde los colonos llegaron solo a extraer riquezas. Así mismo, introducen los conceptos de instituciones inclusivas y extractivas, mostrando que el desarrollo y la creación de riquezas dependen de las instituciones económicas y políticas presentes en una sociedad, pienso que esa es la principal contribución de quienes fueron galardonados con el premio Nobel esta semana, el cual creo como economista político que desde hace años se lo tenían merecido por investigar de manera muy precisa y acertada la relación que hay entre democracia y desarrollo.
- ¿Qué fragmento del libro “Por qué fracasan los países” cree que vale la pena resaltar y cuál otro libro recomienda sobre estos autores?
De hecho, creo que uno de los textos que todas y todos deberíamos leer es el prefacio del libro “Por qué fracasan los países”, ya que tiene unas aseveraciones muy interesantes que a veces se pierden de vista y son muy potentes para generar una deliberación académica y pública. Cito: “Fundamentalmente es una transformación política lo que se necesita para que una sociedad pobre pase a ser rica”, es decir, si nosotros queremos generar riquezas en una sociedad, lo que tenemos que realizar son transformaciones políticas, “transformaciones que permitan que los ciudadanos corrientes logren un verdadero poder político y cambien la forma de funcionar de la sociedad”. Así mismo, les recomiendo el libro “El pasillo estrecho”, publicado por Acemoglu y Robinson en 2019, el cual habla acerca de cómo se logra que las sociedades se desarrollen económicamente, sean prósperas y cómo pueden poner esa prosperidad en función de alcanzar la libertad de las ciudadanas y los ciudadanos de esas sociedades. No sólo es importante el desarrollo económico, de hecho, este es la base para que pueda haber desarrollo humano, para que podamos vernos los unos a los otros a los ojos como iguales, y evitar una sociedad donde las desigualdades implican que hay unos que bajan la mirada y otros que pareciera que exigieran que otros bajen la mirada, como indica el filósofo Philippe Petit.
- ¿De qué manera Colombia se relaciona con las teorías de economía política en la obra de los galardonados?
Colombia es un país muy interesante, particularmente desde el punto de vista de la economía política, del desarrollo y la modernización. De hecho, nuestro país es abordado de manera detallada y profunda en el libro “Por qué fracasan los países”, les recomiendo muchísimo también leer el capítulo sobre el caso colombiano que está en este libro, ya que estos autores son conocedores, incluso el politólogo y economista James Robinson ha venido con frecuencia a Colombia, es profesor de la Universidad de los Andes y ha hecho estudios muy profundos recorriendo nuestro territorio para investigar estas temáticas. Se pueden encontrar aplicaciones específicas de esta teoría sobre las instituciones inclusivas o extractivas como explicación del desarrollo económico y humano en el país en un par de textos muy buenos de James Robinson, cortos, contundentes y muy interesantes de leer. Uno de esos textos se llama “Colombia, Otros 100 años de Soledad”, y el segundo texto “La Miseria de Colombia”, en donde se expone que si nuestro país desea avanzar hacia un desarrollo económico y un desarrollo humano e inclusivo, es fundamental cambiar la forma cómo se hace política en Colombia, particularmente en las regiones y en la relación que hay entre la política regional y la política nacional, ya que indican qué es lo que está anclándonos frente a todo el potencial que tenemos como país para generar mucha más riqueza de manera mucho más equitativa y más justa.
- ¿Considera que hay una conexión entre el fortalecimiento de la memoria histórica y la creación de instituciones más inclusivas y democráticas en Colombia?
Sí, nosotros como Grupo Regional de Memoria Histórica hacemos muchos ejercicios de reconstrucción de la memoria colectiva, principalmente en el Caribe colombiano y específicamente en la región de los Montes de María, que fue gravemente afectada por la violencia sociopolítica del conflicto armado y sus secuelas. En estos contextos se suele preguntar “¿para qué sirve hacer memoria histórica?, ¿para qué sirve recordar el pasado, volver a abrir esas heridas y seguir hablando sobre las tragedias que ocurrieron? Y a mí me gusta mucho una respuesta que nos dio un líder campesino de este territorio y es: “Hacemos memoria histórica para que nuestros hijos no voten por nuestros victimarios”, es decir, para que no se repita esa historia de violencia y dolor, que puede interpretarse con toda claridad y precisión a la luz de estas teorías de la economía política y del desarrollo de Acemoglu, Johnson y Robinson. Por ejemplo, en los Montes de María, el conflicto armado configuró un orden político excluyente y extractivista que persiste hasta ahora en comunidades que viven en carne propia la pobreza, la desigualdad, la desesperanza y las afectaciones en salud mental que están viviendo hoy por hoy. Para eso es que hacemos memoria histórica con las comunidades, una memoria académica y científicamente informada.
- ¿Cuáles son esos hallazgos en la obra de Acemoglu, Johnson y Robinson que a usted le llamaron la atención?
El hallazgo fundamental para mí es poder mostrar cuantitativa e históricamente que hay una relación entre democratización y modernización, entre la inclusividad de las instituciones, la prosperidad y la libertad que pueden existir en una sociedad, lo cual es clave para la formulación de propuestas de transformación social, por ejemplo, nosotros como Grupo Regional de Memoria histórica y como programa de Ciencia Política y RR.II. lo que hacemos en los territorios rurales y urbanos es aplicar lo que denominamos democracia deliberativa. Para nosotros estos hallazgos de Acemoglu, Johnson y Robinson son fundamentales porque indican que una transformación política es necesaria para que haya mayor calidad de vida en la población. Por su lado, para nosotros como politólogos lo que eso implica es que tenemos que trabajar en recuperar el valor clásico de la política, que no es salir a votar cada cuatro años por candidatos cuyas propuestas muchos desconocen, sino dialogar, argumentar y deliberar de manera respetuosa como ciudadanos para poder robustecer el valor de la sociedad civil en la toma pública de decisiones.
¿Cuáles son los mayores desafíos que enfrentan las ciudades que buscan reducir la desigualdad y construir instituciones inclusivas en el siglo XXI?
Las empresas cumplen un papel fundamental en la creación de riquezas y, por lo tanto, en el fundamento del alivio de la pobreza de una sociedad, pero muchas veces perdemos de vista cuál es el núcleo central de la cuestión. La productividad es importante, pero en últimas sabemos que lo fundamental es la instauración de instituciones inclusivas, no excluyentes en la sociedad. Si como sector empresarial queremos generar más riquezas y así además contribuir para que haya más desarrollo en nuestras sociedades, se debe comprender más profundamente nuestras responsabilidades en términos de fortalecimiento de la democracia, por ejemplo, en Cartagena. El mayor desafío es enfrentarse a una propuesta de cambio institucional que busque la inclusión equitativa de la ciudadanía en la toma de decisiones, pues la exclusión de grandes sectores de la ciudadanía en los procesos de toma de decisiones le es funcional a las élites políticas que están ancladas en el poder, quienes tienen los recursos políticos y de poder necesarios para cambiar las instituciones, las reglas de juego de la sociedad. Hay que cambiar la forma de hacer política para que podamos desarrollarnos, no podemos delegarle únicamente a los políticos esa transformación institucional, tenemos que activarnos como ciudadanía, hay que construir instituciones inclusivas y lograr cambios en modelos mentales en el sector empresarial, creo yo que es un muy buen camino en el cual podemos aportar muchísimo entre todas y todos.
*Estudiante del programa de Comunicación Social y Ciencia Política y RR.II. de la UTB