Desde hace unas décadas, el gas natural ha ganado un lugar de manera gradual y constante en el suministro de energía a nivel mundial.
En paralelo a este crecimiento, la demanda de otros energéticos de origen fósil en diferentes sectores ha declinado ante el rápido despliegue de las energías renovables.
El uso de fuentes fósiles, por ejemplo, declinó de manera constante durante las últimas tres décadas (antes de la crisis europea). Durante el mismo periodo la demanda de gas natural creció poco, pero de manera estable.
No es un dato menor, dada la volatilidad de los commodities en los años más recientes. Pero ahora más que nunca el sector energético intenta abandonar los combustibles fósiles a favor de energías limpias, renovables, como la solar y eólica. Ante este panorama, ¿cuál es el futuro del gas natural?
Un puente para construir futuro
El futuro del gas natural es convertirse en el puente para construir un futuro sostenible. La meta global es acelerar el uso de energías renovables; sin embargo, se requiere construir cientos de plantas solares, eólicas, de hidrogeno etc, con el fin de garantizar el suministro global de energía (que no para de crecer).
El gas natural se convierte entonces en el energético más confiable para la transición. En las próximas décadas ayudará al mundo a cumplir las metas del Acuerdo de París por sus atributos ambientales.
No obstante, producir, transportar y distribuir gas natural es un reto logístico dado que el gas natural solo puede ser transportado y distribuido por gasoductos y redes de distribución. Lea: Anuncian que habrá racionamiento de gas del 10% en el sector industrial
La gran mayoría de reservas de gas natural se encuentran en lugares remotos en el mar, a kilómetros de los hogares, industrias y otros usuarios. Una forma de transportarlo es a través de embarcaciones que almacenan de manera segura el gas natural, el cual es licuado a -162°C para convertirlo a su estado líquido.
De allí es llevado a plantas de regasificación, para que luego las moléculas fluyan por los sistemas de transporte, llegando a los usuarios. Por ende la importancia de una planificación energética adecuada de largo plazo en beneficio de los colombianos.
El gas natural es una alternativa limpia en comparación con otros energéticos porque, cuando se utiliza, emite menos gases de efecto invernadero que otros combustibles fósiles.
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Las tecnologías de combustión de gas natural están significativamente más avanzadas que otras tradicionales y se utilizan en pruebas con gases renovables.
Algunas críticas al gas natural radican en que sus moléculas contienen metano en menor proporción que otras fuentes; sin embargo, las compañías del sector de gas natural alrededor del mundo han probado su habilidad de gestionar las fugas de metano, aun cuando algunos países no regulan este tipo de actividades.
La mayoría de las compañías invierten sus presupuestos e I+D en detectar de manera oportuna estas fugas con el fin de monitorearlas, identificarlas e intervenir para así reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Lea: Ecopetrol perforará pozo gasífero de aguas profundas en el Caribe
El programa de las Naciones Unidas para el Cambio Climático en su reporte de emisiones hace un llamado para que el sector energético y las industrias intensivas al uso de la energía contribuyan a contener la crisis climática. Esto será posible gracias al uso del gas natural como energético de transición. El gas natural puede ser usado para la generación eléctrica, sustitución de leña, combustible para el transporte y la climatización de los hogares.
¿Cuál es el futuro del gas natural ante el rápido despliegue de las energías renovables? Aun con la masificación de la energía solar y eólica, la demanda de energía global no podrá satisfacerse, los países y las compañías volcaran sus portafolios de inversión hacia el gas natural. Esto dado que para algunos sectores, como el de la aviación o el de transporte de carga marítima, esta transición es poco factible en el corto plazo.
Otros sectores como el metalúrgico seguirán dependiendo de energías como el carbón, petróleo y gas por décadas. Si la sustitución total de la matriz energética resulta un reto a la luz del cambio climático, el gas natural es el puente limpio, confiable y abundante para cumplir con este propósito.
Proyectos
La industria del gas natural ha mostrado resiliencia y adaptación frente a crisis como la reciente pandemia. La demanda sigue en auge. Los inversionistas en el sector energético están apostando millones de dólares en la modernización de la infraestructura que facilite la incorporación de nuevas tecnologías como el hidrogeno, biogás y biometano. Lea: Esta es la pieza clave del sistema eléctrico de Colombia
India, China, los países que más consumen energía, están migrando al uso de gas natural. Desde la diversificación de fuentes para la producción industrial hasta la masificación del servicio de distribución por redes.
En Colombia la conexión de los gasoductos de la costa norte y del interior es una muestra del compromiso de las compañías por abastecer el mercado local, que es ejemplo en la prestación del servicio de gas natural a nivel regional, superando el 70% de penetración.
Finalmente, el gas natural tiene un futuro brillante. Seguirá acompañando a los millones de usuarios que gozan de este servicio, facilitando la cocción de los alimentos, la calefacción y la descarbonización de las industrias, generando eficiencias en los sistemas mientras se amplía la producción de minerales que permitan la producción de paneles y turbinas. Sin lugar a dudas, el puente para un mundo bajo en carbono.
Artículo de análisis hecho por Camilo Morales