La preocupación por la transición a cero emisiones netas en América Latina y el Caribe ha llevado al surgimiento de una nueva iniciativa: una red regional. Impulsada por una alianza global de instituciones financieras, se propone acelerar esfuerzos y desbloquear el financiamiento climático necesario para la región.
La urgencia es palpable. De acuerdo con la Agencia Internacional de Energía (AIE), América Latina necesitará inversiones anuales en energías limpias de al menos $150,000 millones entre 2026 y 2030 y de $207,000 millones entre 2031 y 2035 para alcanzar los objetivos climáticos y de desarrollo sostenible. Esto significa que la inversión anual debe triplicarse respecto a los $66,000 millones del pasado 2022.
Durante la Semana del Clima, que tiene lugar en la Ciudad de Panamá, se anunció oficialmente la creación de la Red en América Latina y el Caribe de la Alianza Financiera de Glasgow para el Cero Neto (GFANZ). Esta alianza, introducida en 2021, aglutina a más de 650 instituciones de 50 países, comprometidas con un mundo de cero emisiones netas para 2050. Lee también: Colombia evalúa sus oportunidades tras el cese a las sanciones de EE.UU. sobre Venezuela.
La misión principal de la Red de América Latina y el Caribe será ofrecer apoyo a las instituciones financieras en su transición climática, incluyendo la creación de capacidad y la interacción con los responsables políticos para movilizar capital. En este esfuerzo, contará con la dirección y experiencia de un Consejo Asesor formado por líderes climáticos y financieros de la región.
Implicación para Colombia$>
Colombia, como parte integral de América Latina y el Caribe, podría llegar a beneficiarse significativamente de esta nueva red regional impulsada por instituciones financieras. La Red de América Latina y el Caribe tiene el potencial de proporcionar a Colombia acceso a fondos y recursos especializados para impulsar proyectos de energías limpias y sostenibles.
Además, al formar parte de esta red, el país podría aprovechar la experiencia y el conocimiento compartido entre naciones, fortaleciendo sus capacidades institucionales y financieras. Esto podría traducirse en una aceleración de la transición hacia cero emisiones en Colombia, facilitando su alineación con los objetivos climáticos globales y generando un impulso para su desarrollo sostenible.
Mary Schapiro, vicepresidente de GFANZ, comunicó la importancia de esta red regional, mencionando que su objetivo es asegurar que cada país de América Latina y el Caribe cuente con herramientas y recursos adaptados a sus necesidades, para impulsar la transición a cero emisiones netas. Schapiro añadió: “La transición a cero emisiones netas solo es posible si incluimos a todas las regiones del mundo”.
Patricia Espinosa, presidenta de la Red de América Latina y el Caribe, enfatizó en la vulnerabilidad de la región frente al cambio climático, pese a ser responsable de menos del 10% de las emisiones globales. Según Espinosa, a pesar de los esfuerzos puntuales, la región todavía no avanza con la velocidad necesaria en esta transición.
Espinosa, quien fue exsecretaria ejecutiva de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, instó a la necesidad de un mayor liderazgo y compromiso, tanto del sector privado como del público. “Esta es una de las cosas que ha faltado: que haya mayor diálogo entre todas las partes”, declaró. Lee también: Migración en países de la OCDE alcanzó cifras sin precedentes en 2022.
Finalmente, resaltó las diferencias internas de la región: “Aunque es una región con muchas afinidades, las realidades son muy diversas en América Latina y el Caribe. Una red regional como Gfanz nos permite ser más precisos al atender las necesidades de cada país”, concluyó la también exsecretaria de Relaciones Exteriores de México.
