Este fin de semana el presidente Petro estuvo de nuevo en Cartagena, esta vez en la Refinería de Cartagena, donde mientras se le esperaba, un hecho curioso ocurrió y un ave fue la protagonista.
Una guacharaca, un ave muy tradicional del norte de Colombia y conocida por su estridente canto, puso en aprietos a la logística de un evento de Ecopetrol, en la Refinería, a donde debía acudir el jefe de Estado. (Lea aquí: En Cartagena, primer parque solar en una refinería en Latinoamérica).
El ave madrugó y se ‘atrincheró’ dentro de la carpa donde se realizaría la ceremonia de entrega de los trabajos del Ecoparque Solar Refinería de Cartagena, que presidiría el mandatario.
El escenario estuvo dispuesto desde la noche del jueves, incluido el atril presidencial y justo arriba de ese espacio, sobre una estructura metálica, se acomodó la guacharaca. Como si adivinara que allí iba a estar el jefe de Estado, el ave empezó a disparar “municiones” y literalmente se cag... la silla destinada para el presidente. La logística se activó ante las huellas que dejó la guacharaca sobre la silla y el impecable mantel blanco presidencial, mientras el ave avergonzada y aturdida por lo sucedido, intentaba -sin éxito- encontrar la salida en lo más alto de la estructura.
Todo un batallón de logística se apresuró para limpiar el área. Los manteles fueron cambiados y cubiertos con otra tela para evitar nuevos ataques de la guacharaca, mientras un operario, con trapero en mano, eliminaba las huellas del ataque aviar sobre la tarima.
Acto seguido, los organizadores solicitaron a los invitados, sentados en las primeras filas, que despejaran el área mientras se intentaba sacar a la desorientada ave. Con una extensa vara se intentó evacuar a la guacharaca, pero todos los intentos resultaron fallidos y ante la proximidad de la llegada de Petro se abortó la operación de ‘desalojo’.
La guacharaca, curiosamente silenciosa, desde lo alto, decidió esperar al jefe de Estado, eso sí en medio de la tensión de la seguridad del presidente y de los organizadores, que no se esperaban a tan peculiar invitada en la ceremonia.
El incidente ocurrió sobre las 10:00 a.m. del viernes, justo en la hora en que Petro debía estar interviniendo, pero su retraso, ya reiterado en los eventos a los que es invitado, lo salvaron de ser impactado por los excrementos de la guacharaca.
Dicen que la guacharaca sólo quería mandarle un mensaje al presidente para que acelerara la recuperación del canal del Dique y la bahía de Cartagena, su hábitat temporal. Petro se salvó de la cagad.... de la guacharaca y esta vez sí valió la pena haber llegado tarde.
El evento terminó dos horas después de lo programado y la guacharaca no pudo ser desalojada y silenciosa e inmóvil escuchó el parte presidencial sobre el racionamiento de agua en Bogotá y el tirón de orejas a la Junta Directiva de Ecopetrol, por sus lentas decisiones en torno a las energías limpias. El telón cayó y seguramente la guacharaca, ya sin el presidente, volvió a tomar vuelo, pero sin duda dejó una huella en el territorio presidencial. (Lea aquí: “Junta Directiva de Ecopetrol tiene que moverse y rápido”: Petro).






