La carreta del saber vivir y actuar se ha convertido en el colegio Berta Gedeón de Baladí en una experiencia de aula en la que todos los estudiantes quieren participar. La idea se le ocurrió a la profesora Aleyda Bonett Quesada en el 2011 y tres años después se ha vuelto tan popular que los alumnos de quinto de primaria esperan llegar a sexto de bachillerato para subirse a la “famosa carreta” en la que empiezan a planear su proyecto de vida. “Todo empezó porque cuando llegué al colegio, me sobrevino la preocupación de cómo ganarme la atención de los 51 alumnos que estaban en el salón y que además tenían reputación de desordenados e irrespetuosos”, comenta Bonett, quien tiene 15 años en la docencia. En el primer encuentro con el alumnado, Aleyda les preguntó qué era lo más común que se veía en el mercado, y ellos respondieron que las carretas de los vendedores ofreciendo frutas y tubérculos, entonces les propuso hacer una carreta en la que vendieran otras cosas que estuvieran relacionadas con la asignatura de Ética y convinieron vender valores. Los primeros fueron la tolerancia y el respeto, por aquello de los problemas de convivencia que había en el salón. Así empezó una aventura en la que Aleyda proponía los puntos de partida y los estudiantes elaboraban la investigación para concretar en el aula las definiciones. “En la clase de Tolerancia los alumnos llevaron materiales para elaborar los ‘cojines de los sentimientos’, cada quien los hizo como quiso y el objetivo era usar estos cojines para desahogar la rabia cuando sentíamos irritación ante una persona o ante una situación”, explica Bonett. A lo largo de estos tres años, la carreta se ha ido perfeccionando. Con cada valor se hace una actividad. Los chicos han investigado cómo los antepasados primitivos ponían en práctica los valores, han hecho una comparación entre la importancia que se le daba a los valores en la época de los abuelos, en la generación de los padres y en la actual. “Con todo esto, los alumnos sacan sus propias conclusiones y los resultados se reflejan en la mejoría de sus relaciones interpersonales. Paralelo a ello trabajamos el proyecto de vida, se trata de un libro que elaboran a su gusto, en el que escriben sobre su familia y sus sueños”, expresa Aleyda Bonett. La experiencia que empezó hace tres años con los alumnos de sexto se ha ampliado a los alumnos de todos los grados y el proyecto de vida se empieza en el primer año de bachillerato hasta un décimo. La Carreta del Saber Vivir y Actuar fue premiada en el año 2011 por la Fundación Foro Cívico como una de las mejores propuestas en el país sobre promoción de derechos humanos. El Portal del Tiempo El Portal del Tiempo es otra proposición de Aleyda Bonett para motivar a sus alumnos en el área de Historia. Esta trata de que los jóvenes se interesen en los hitos de la historia haciendo énfasis en los acontecimientos y costumbres más que en las fechas. “Cuando empecé a dar clases encontré mucha resistencia de parte de los alumnos a las fechas, aprendérselas les resultaba aburrido y eso hacía que perdieran interés en la materia. Se me ocurrió entonces, invitarlos a viajar en el Portal del Tiempo, cuyo objetivo es conocer cómo transcurría la vida en otras épocas”, cuenta Aleyda. Para el fin elaboraron un libro que inauguraron con los datos de la Edad de Piedra. “Los chicos averiguaron cómo comían las personas en aquella época, cómo se vestían, qué herramientas usaban. Esta propuesta a mí me sorprendió mucho porque los alumnos se entusiasmaron tanto con el proyecto que en cada clase traían unos datos curiosos y me hacían preguntas que me obligaron, también, a investigar a mí para no quedar mal en la clase, delante de ellos”, refiere Aleyda. La propuesta del Portal del Tiempo ha evolucionado hacia un mini museo que los mismos alumnos quisieron hacer para mostrarle al resto de la comunidad educativa sus avances en el conocimiento de historia. “Es de resaltar su entusiasmo para hacer actividades que nos generarán los recursos para mandar hacer una caja en madera donde luego guardaron las replicas de los utensilios y herramientas de la Edad de Piedra que ellos mismos hicieron con cerámica y barro”, afirma Bonett. Motivar al estudiantado es tarea diaria de los profesores. La experiencia de Aleyda Bonett en su área Ciencias Sociales, es una muestra de las ideas que surgen en las aulas de clases para formar a las generaciones que en los próximos años integrarán el motor productivo del país. La docente Aleyda Bonett es la autora de la propuesta La Carreta del Saber, Vivir y Actuar para enseñarle a los estudiantes la importancia de los valores. La experiencia se realiza en el colegio Berta Gedeón de Baladí. ERICA OTERO BRITO-EL UNIVERSAL