Así nos liberamos del yugo español

El 11 de noviembre de 1811 no fue el único hito de lucha de nuestra ciudad. La expulsión de los españoles fue un proceso que tomó alrededor de 12 años, desde 1810 hasta 1821.

MARTÍN CARVAJAL CHAMORRO

11 de noviembre de 2020 12:00 AM

La provincia de Cartagena era un conglomerado de varios grupos sociales y étnicos, clasificados como negros, españoles, indios, criollos, mestizos, pardos o zambos, dependiendo de su ascendencia. La mayoría de la población era de clase media y libre, pero algunos continuaban sometidos a diferentes formas esclavitud.

Los habitantes se dedicaban al comercio de bienes materiales y de esclavos, a diversas actividades artesanales (principalmente la herrería), a la ganadería y la agricultura. Cinco departamentos conformaban a la provincia: Cartagena, Mompós, Simití, San Benito Abad y Tolú. Hoy en día corresponden a Atlántico, Bolívar, Córdoba, Sucre, San Andrés y Providencia y el Urabá antioqueño.

La administración española había generado descontento debido a su corrupción, ineficiencia y la poca participación que le daba a los habitantes de la colonia en lo político y lo económico. A esa atmósfera se le empezaban a sumar ciertas ideas de la Ilustración francesa, como un sistema de gobierno republicano democrático y algunas libertades inalienables para todos los ciudadanos. A grandes rasgos, esta es la Cartagena que a principios del siglo XIX recibió unas noticias que cambiarían su destino para siempre.

El grito de Independencia

En 1808, Napoleón Bonaparte expulsó al rey Carlos IV del trono de España para colocar ahí a su hermano, José Bonaparte. En la práctica, eso creó un vació de poder en la metrópoli y en las colonias. Numerosas regiones y ciudades crearon juntas autónomas de gobierno, jurando lealtad al legítimo rey al tiempo que reivindicaban su derecho al autogobierno durante esas circunstancias.

La provincia de Cartagena proclamó la suya el 22 de mayo de 1810 y de paso expulsó a su gobernador (español) el 14 de junio, nombrando en su lugar al criollo José María García de Toledo, pero un ala incluso más radical se estaba formando en el departamento de Mompós, liderada por los hermanos Germán y Gabriel Gutiérrez de Piñeres.

Los momposinos declararon su completa independencia de España el 6 de agosto de 1810. Al principio, la Junta de Cartagena, con García de Toledo a la cabeza, se opuso a esta medida e incluso intentó someter a Mompós a través de las armas. Sin embargo, los Gutiérrez de Piñeres comenzaron a ganar influencia y la administración española no daba signos de mejora.

Con el tiempo, los habitantes de la provincia pusieron sus desavenencias a un lado. El 11 de noviembre de 1811, los Gutiérrez de Piñeres, los representantes de los sectores populares de la ciudad de Cartagena (conocidos como “Los Lanceros de Getsemaní”) se tomaron el Palacio de Gobierno y llegaron a un acuerdo con los miembros de la junta, quienes, recuérdese, aún respondían a la corona.

“La provincia de Cartagena de Indias es desde hoy, de hecho y por derecho, Estado libre, soberano e independiente. Se halla absuelta de toda sumisión, vasallaje, obediencia, y todo otro vínculo, de cualquier clase y naturaleza que fuese, que anteriormente la ligase con la corona y gobierno de España”, reza la proclama que se oficializó ese día.

La Primera República y la Reconquista

El júbilo no le duró mucho a los cartageneros. El nuevo estado proclamó su constitución el 14 de julio de 1812, pero esto llevó al resurgimiento de las viejas rencillas entre los partidarios del ala más radical y los sectores algo más tradicionales. De un lado, los hermanos Gutiérrez de Piñeres y sus aliados; del otro, los de Toledo. Esto desencadenó una serie de fuertes discusiones y peleas entre “piñeristas” y “toledistas” que culminaron en la elección de Toledo como gobernador en 1814 y la posterior expulsión de los hermanos.

Ese mismo año, los Bonaparte huyeron de España y el trono fue asumido por Fernando VII, quien no gustó para nada de las noticias que llegaban sobre las revoluciones en las colonias. En 1815, la monarquía lanzó la campaña de Reconquista. Pablo Morillo lideró la expedición que partió a la Nueva Granada y que ese mismo año se dirigió a la Provincia de Cartagena.

El ejército de Morillo cortó los suministros de provisiones, arrasó con ciudades y asedió a la capital más de 100 días (entre agosto y diciembre). Los cartageneros se rindieron al no soportar más el hambre y las enfermedades. A partir de ahí, se instaló un tribunal que se dedicó a reprimir y fusilar a todos los partidarios de la independencia.

La situación permaneció así hasta 1820 y 1821, cuando un batallón del ejército bolivariano logró arrebatarle el control de la provincia a la milicia española y forzarla a capitular. El 10 de octubre de ese año, los españoles fueron expulsados de la provincia de Cartagena de una vez por todas.

Fuentes
Este texto no habría sido posible sin la ayuda de dos historiadoras: Adelaida Sourdis de la Vega, autora de “Cartagena de Indias durante la Primera República, 1810-1815”, y Adineth Vargas Hernández, quien explicó los pormenores del período comprendido entre 1810 y 1821 a El Universal.