Discografía de la Independencia: 70 años de tradición

Las fiestas de Cartagena suenan al compás de composiciones inmortales, que se disfrutan de generación en generación y que marcaron la historia musical de la costa Caribe y del país.

TANIA FLÓREZ DECHAMPS

11 de noviembre de 2020 12:00 AM

La trompeta y el saxofón del fandango Pie Pelúo despierta, instantáneamente, las ganas de bailar en la mayoría de los cartageneros. Esta composición de Clímaco Sarmiento, que según los expertos tiene una línea armónica especial, se convirtió de manera espontánea en el himno de las Fiestas de Independencia, desde su lanzamiento hace más de 60 años.

Otros temas musicales de mediados y finales del siglo XX de Rufo Garrido, Pedro Laza, Francisco ‘Pacho’ Galán, y otros autores, siguen vigentes en las fiestas novembrinas y son un referente a nivel nacional y en el extranjero de nuestra celebración. Pero ¿qué tienen de especial para imponerse a través del tiempo?

Enrique Muñoz Vélez, filósofo y antropólogo, explica que el arraigo popular es esencial para que una composición se convierta en música novembrina.

“Mientras que un motivo goce de circulación popular y esté en la conciencia colectiva, ahonda sus raíces y cumple un proceso identitario, que no es más que aquellos valores con lo que los ciudadanos se identifican, con los que se sienten representados”, explica Muñoz, quien es autor de varios libros sobre la Independencia de Cartagena

Agrega que “puede transmitirse por la radio, por la televisión, pero es el pueblo que lo disfruta y lo goza bailando quien se apodera del tema”.

Para conquistar al público es necesario que el compositor esté inmerso en él, que conozca sus gustos, su sentir y plasme esas emociones en notas musicales, según lo explica Abraham Garrido Martínez, hijo del compositor Rufo Garrido y saxofonista.

“Es por eso que estas canciones se mantienen en el tiempo porque es lo que el pueblo vive, transmitido a través de la música (...) Mi papá me decía que sus canciones son como un jardín, con una variedad de vibraciones que hacen mover las entrañas de los hombres”.

Cartagena, una plaza difícil

El público cartagenero no es fácil de cautivar. Juan Álvarez, compositor, saxofonista y fundador de la orquesta Barbacoa, asegura que “la plaza más difícil del mundo es Cartagena. Los cartageneros son selectos y hay que aplaudir a los maestros que crearon música para la eternidad”.

Para el músico, con más de 45 años de experiencia y que ha recorrido el mundo tocando los ritmos del Caribe, la clave del éxito de los compositores del siglo pasado está en la dedicación, pasión y, sobre todo, en el estudio de la música. “Ellos se dedicaban a estudiar para ser profesionales éticos”.

“Un emporio cultural”

La acogida de estas composiciones en Cartagena tenía un plus: asegurar el éxito en las Fiestas del 20 de enero y el Carnaval de Barranquilla, que se llevan a cabo un par de meses después de las fiestas novembrinas, por lo que estas celebraciones tienen una historia musical similar que incluye porros, bambucos, mapalés, cumbiones, entre otros ritmos.

“Cartagena fue pionera de las grabaciones musicales y por aquí entraron varios elementos de la música caribeña (...) por eso es el emporio cultural del Caribe y de Centroamérica”, puntualiza el maestro Álvarez.

No necesitan letra

Muchas de las composiciones de las fiestas novembrinas no son alusivas a la Independencia e incluso no tienen letra.

“La lírica es un complemento de la música que es, en esencia, el sonido que se ordena de acuerdo con las leyes estéticas, la gente no baila la letra sino el ritmo”, explica el investigador y escritor Enrique Muñoz.

Géneros musicales a través del tiempo

Muñoz explica que la historia musical de las Fiestas de Independencia es dinámica y evoluciona a través del tiempo. A principios del siglo pasado lo más popular era el mapalé, el fandango, la cumbia y el porro.

A mediados de siglo, estuvo en auge la décima cantada, un estilo compuesto por estrofas de 10 versos octosílabos y que permite la improvisación en tarima. Santo y Parrandero, de Pedro ‘Ramayá’ Beltrán es un ejemplo de este estilo que se mantiene vigente en los festejos cartageneros.

Por sus fiestas novembrinas/ y su santo San Martín/ llevamos alegría sin fin/ hasta sus playas marinas/ y en sus horas vespertinas/ se mira la mar serena/ luego la mujer morena/ por el Camellón pasea/ y el negro que la desea/ así eres tú Cartagena.

En los años 80 y 90, el Festival de Música del Caribe introdujo nuevos sonidos a la celebración novembrina como la champeta y el reggae, según explica el investigador.