Cartagena, puerto comercial de América


4 retos pendientes del comercio marítimo develados por la pandemia

La emergencia trastocó el transporte de mercancías en naves y dejó al descubierto problemáticas por resolver, que se convirtieron en retos para el 2022.

TANIA FLÓREZ DECHAMPS

01 de diciembre de 2021 06:00 AM

Aunque la pandemia por la COVID-19 aún no tiene fin previsto, la adaptación tras 20 meses de emergencia y el avance en ciertos aspectos sanitarios, como la vacunación, hace que el panorama sea menos incierto.

Esta es la situación al menos en el comercio marítimo internacional, una de las industrias avasalladas por el coronavirus, no solo por las limitaciones que impusieron las cuarentenas obligatorias sino por el efecto dominó causado en diversas actividades económicas y las consecuencias extendidas hasta hoy.

La ventaja: son claros los retos que tiene el transporte marítimo para ser más eficiente. A continuación algunas de esas lecciones aprendidas en las que la industria marítima trabaja.

Extrema dependencia

El cierre de fábricas y de puertos por las cuarentenas obligatorias dejó en evidencia lo perjudicial que puede llegar a ser el que la economía mundial dependa de la manufactura del Lejano Oriente, de donde proviene más del 40 % de los productos que se comercializan en todo el mundo.

Las actividades comerciales paralizadas en países como China, Corea y Japón ocasionaron contenedores represados, escasez de mercancías, acaparamiento de insumos y por supuesto, el encarecimiento de los productos para el consumidor final.

La lección, apostarle a productores alternativos o locales que mitiguen el desabastecimiento en caso de crisis. Puede leer: Escasez de suministros y pandemia: ¿cómo se relacionan?

Navíos extragrandes ¿entorpecen el transporte?

Si bien no fue un hecho provocado por la pandemia, el bloqueo del Canal de Suez por el atasco de la nave Ever Given, durante siete días en marzo de este año, agudizó la situación del sector debido a que hubo embotellamiento de embarcaciones y otras tuvieron que navegar hacia sus destinos por rutas más largas, aumentando el tiempo y el costo de las operaciones. Se estima que el incidente provocó pérdidas por más de 9 millones de dólares en el comercio mundial.

Lo anterior abrió el debate sobre las megaembarcaciones, que si bien tienen una gran capacidad de carga, maniobrarlas es complejo, son más propensas a que se presenten incendios y requieren de un alto presupuesto para la seguridad, además de provocar percances como el del Canal de Suez. En definitiva, se necesitan naves más prácticas que favorezcan la gestión logística.

La asistencia médica de la gente de mar quedó en el limbo durante la pandemia pues, por la naturaleza de su trabajo no están en sus países de origen y pocos Estados con puertos los han priorizado.

Energías alternativas: parte de la solución

Sin duda, la crisis por el coronavirus enfatiza en la importancia del componente ambiental y deja ver cómo podría afectarse la economía mundial en caso de que los pronósticos sobre el impacto de las actividades humanas en el medioambiente se materialicen. Como responsable del 3 % de las emisiones de gases contaminantes, de acuerdo con cifras de la ONU, la industria marítima descubrió en la pandemia que innovar en tecnologías sostenibles, especialmente en sus sistemas de propulsión, es imperante. De hecho, el lema del trabajo conjunto para el próximo año es ‘Nuevas tecnologías para un transporte marítimo más ecológico”, propuesto por la Asamblea General de la Organización Marítima Internacional, con el fin de promover la colaboración conjunta para adoptar sistemas verdes y aportar así a la sostenibilidad que tanto exige el planeta.

Kitack Lim, secretario general de la OMI, señaló que “las nuevas tecnologías para un transporte marítimo más ecológico también brindan la oportunidad de mostrar la innovación marítima, la investigación y desarrollo; demostrar el despliegue de mejores prácticas, incluidas las soluciones financieras”.

La gente de mar necesita atención

Durante la emergencia sanitaria han sido constantes los llamados de la OMI a las naciones con puertos para que atiendan a los navegantes con vacunas y atención médica en caso de contagio, sin importar su país de origen. Sin embargo, fueron pocos los Estados que priorizaron a los marinos en los planes de inmunización y por la naturaleza de su trabajo, que limita sus tiempos en tierra natal, la asistencia médica de la gente de mar quedó en limbo.

“Casi 14 meses después de la publicación de las recomendaciones para los Estados rectores de puertos y los Estados ribereños con relación al desembarco rápido de la gente de mar para recibir cuidados médicos en tierra durante la pandemia de COVID-19, estos trabajadores siguen teniendo dificultades para acceder a dichos cuidados cuando los necesita”, dijo la OMI.

La situación se tornó tan grave que la organización internacional calificó la problemática como de “vida o muerte” y emitió una declaración conjunta con la Organización Internacional de Trabajo que insta a las naciones a considerar a los marinos como trabajadores esenciales para garantizar su asistencia médica, en cualquier puerto del mundo. Le puede interesar: Así se adapta la industria marítima a la pandemia del COVID-19.

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