Baby blues y depresión posparto: síntomas que los diferencian

Si tener el bebé en casa afecta el bienestar emocional, es importante reconocer los síntomas y determinar si es necesario el acompañamiento profesional.

Traer vida al mundo no solo provoca cambios importantes en el cuerpo de la mujer, la mente también es un aspecto relevante durante el embarazo y en el posparto, tanto que podría afectar la relación de la madre con su recién nacido.

“¿Cómo es posible que rechace a su bebé?” “¿Por qué no está feliz si ser madre es la dicha más grande?”, son algunos de los juicios sociales a los que se exponen las mujeres que se atreven a exteriorizar sus sentimientos durante el posparto y los que provocan que otras decidan callarlos.

El primer paso de la madre que no se siente a gusto con el bebé en casa, es estar consciente de ello (en su defecto, que lo detecten sus familiares cercanos) y hacer seguimiento a sus estados de ánimo para identificar si se trata de una tristeza profunda, también conocida como baby blues, o si es depresión posparto.

Sumaya Palomino, psicóloga clínica cognitivo conductual, explica que “baby blues se refiere a una tristeza en gran medida más compleja y más intensa, pero la depresión conlleva a problemas del sueño, falta de apetito, culpa, irritabilidad, pensamientos catastróficos, incluso rechazo del bebé. La tristeza profunda desaparece al poco tiempo de dar a luz y la depresión es un trastorno del estado de ánimo con síntomas intensos y graves”.

“La tristeza posparto es común, aparece entre el segundo y cuarto día pero tiene una gran probabilidad de recuperación sin necesidad de intervención profesional, en cambio, la depresión posparto sí la requiere”, explica Diana Bedoya, psicóloga clínica especialista en trastornos emocionales y afectivos. Le puede interesar: La depresión posparto es un síndrome que no se debe ignorar.

Algunas situaciones que hacen vulnerable a la mujer de padecer depresión posparto son el embarazo como producto de un abuso sexual, el embarazo no planeado y el rechazo del padre”.

Sumaya Palomino

Los factores que influyen

Ambas especialistas coinciden en que los factores asociados a la depresión posparto son los cambios hormonales y físicos tras el parto; el estrés del cuidado del bebé, carencia de una red de apoyo familiar, dificultades económicas, complicaciones durante la gestación y antecedentes familiares con trastornos depresivos.

“Entre las situaciones que hacen vulnerable a la mujer de padecer depresión posparto están el embarazo como producto de un abuso sexual, si no es planeado y el rechazo del padre”, anota Palomino.

Para disminuir las posibilidades de este estado emocional, la preparación para recibir al bebé es fundamental. “Se recomienda tener presencia genuina de las redes de apoyo, planificar el embarazo, tener el deseo de concebir, estabilidad laboral y aunque se imposibilite tener todo bajo control, se debe buscar fortalecer la vida de la mujer gestante de forma integral”, puntualiza Bedoya.

También le pasa a los padres

El bienestar mental de los padres también es susceptible de ser alterado con la llegada del bebé, aunque con menor intensidad que en las madres. “Hay un efecto denominado depresión posparto parental y en gran medida esta correlacionado con la depresión posparto materna. Se considera que puede sobrellevarse sin necesidad de ayuda profesional debido a que el cuadro no tiende a ser severo”, señala Diana Bedoya.

La depresión posparto parental ocasiona bajo estado de ánimo, insomnio, falta de interés o placer, pérdida del apetito e influye negativamente en la relación de pareja.

De acuerdo con Sumaya Palomino, en los hombres también se presenta el trastorno afectivo, “caracterizado por llanto, aislamiento social y síntomas de tristeza que en ocasiones son reprimidos”. Puede leer: La razón por la que cuidar de la salud mental es vital en el embarazo.

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Diferencia en cifras

30% - 70% de las mujeres sufren de baby blues en los días siguientes al parto.

25% de las madres sufren de depresión postparto y se manifiesta en las primeras cuatro semanas.

2 semanas es el período máximo de la tristeza profunda al dar a luz.

6 meses puede durar la depresión postparto.